lunes, 6 de abril de 2009

Valoración sobre César Vallejo

PARTE UNO

Por Julio Yovera B.

“¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo,
y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!”


César Vallejo



INTRODUCCIÓN
En estos tiempos de crisis integral, los docentes de Cátedra Vallejo de la UCV – Lima, alentados por un modelo de Universidad que propone el humanismo y la innovación académica, venimos desarrollando una asignatura que abre caminos para que los estudiantes accedan a una formación integral que prioriza el ser y que, por lo mismo, define una propuesta que sirve para establecer una relación fraterna con los demás miembros de la sociedad, de armonía con la naturaleza, de identidad con la cultura andina ancestral y de afecto y respeto con la inmensa humanidad.
Cátedra Vallejo hace posible que los estudiantes dirijan su mirada hacia la vida y obra de un hombre a quien la sociedad peruana y la humanidad del planeta lo reconocen como una de las personalidades más destacadas de todos los tiempos, que desde su perspectiva intelectual y desde su condición de escritor, cultivó un humanismo y un espíritu solidario, que asombra y conmueve a la sociedad globalizada; lo que hace vigente y actual.
Con el presente trabajo nos proponemos revalorar a César Abraham Vallejo Mendoza como estudiante, docente y poeta. Asimismo, enfatizamos la importancia de una asignatura como Cátedra Vallejo.
El propósito de este trabajo, además de acompañar al poeta, de manera rápida por su agitada senda, es valorar uno de sus activos más preciados: su compromiso ético y militante con los más necesitados.


CAPITULO I
EL ESTUDIANTE CÉSAR VALLEJO
1.1.- LOS PRIMEROS AÑOS

El poeta universal del Perú, César Abraham Vallejo Mendoza, nació en el seno de una familia andina católica, el 16 de marzo de 1892, en la provincia de Santiago de Chuco, departamento de La Libertad. Su padre fue Don Francisco de Paula Vallejo y su madre Doña María de los Santos Mendoza. Ambos eran hijos de curas españoles y se esmeraron en educarlo en un ambiente de respeto y veneración a su credo religioso, y de fraternidad, armonía y amor a su familia y sus mayores; cualidades muy propios de la cultura ancestral peruana.
El hogar Vallejo – Mendoza tuvo 12 vástagos. El mismo César Abraham, según lo narra su compañera Georgette Phillipard (1908 – 1984), los agrupa de la forma siguiente: “los viejos: María Jesús, Víctor Clemente, Francisco Cleofé, Manuel María; los mayores: Augusto José, María Encarnación, Néstor Paula, María; los pequeños: Águeda María, Natividad Victoria, Miguel Ambrosio, César Abraham “ (1)
Vallejo inició sus estudios en la escuela Nº 80520 – 271, institución educativa de su pueblo natal que hoy es patrimonio de Santiago de Chuco y del país, pues, sus aulas tienen el extraordinario privilegio de haber acogido a un niño llamado César Vallejo, que desde su edad escolar sobresalió en sus calificaciones.
Al concluir la primaria, sus padres deciden matricularlo en el Colegio Secundario “San Nicolás” de Huamachuco. Hay que aclarar que por esa época, primera década del siglo XX, Santiago de Chuco era un distrito de la provincia de Huamachuco y carecía de colegio secundario. El adolescente Vallejo muestra una especial predisposición por el estudio; de manera que al concluir su secundaria logra las más altas calificaciones en todas las asignaturas.
En sus certificados oficiales de estudio aparecen consecutivamente las siguientes notas: “Gramática Castellana: 20. Geografía Descriptiva: 20. Historia Universal: 20. Algebra: 20 (2, Palabra de Maestro, Revista de la Derrama Magisterial). Las notas de Vallejo nos permiten afirmar que fue un estudiante brillante y pese a ello no buscó su acomodo y ventaja personal, sino que se formó para poner su talento al servicio de los sectores más necesitados.

1. 2.- TRUJILLO Y LA UNIVERSIDAD
En 1910 Vallejo viajó a Trujillo, ciudad ubicada en la costa norte del Perú, 5 mil años atrás, esa parte del país fue espacio vital de la cultura Mochica que adquirió renombre por el importante desarrollo y logros de sus actividades agrícolas e hidráulicas, así como de su cerámica y arquitectura.
En el periodo de la conquista y la colonia, Trujillo es un enclave debido a su ubicación estratégica y su importancia política, económica y administrativa.
Cuando las condiciones sociales fueron propicias, la llama libertaria alumbró a la sociedad trujillana y aportó el logro de la emancipación con el destacado patriota José Faustino Sánchez Carrión, a decir del historiador Jorge Basadre, “el hombre más eminente de la emancipación” (3)
Durante la etapa de la República, Trujillo fue una ciudad próspera y señorial pero – lo que es común en las ciudades del Perú - con dos mudos incomunicados, excepto para lo funcional: el Trujillo populoso de Mansiche y Huanchaco, cuyas expresiones ancestrales se expresan en su gente y sus costumbres y la ciudad de corte colonial, ocupada por familias de pasado aristócrata.
En relación a los modos de producción. Desde finales del siglo XIX e inicios del XX, aparecen formas de producción capitalista. En ese contexto de “modernidad” adquieren poder y protagonismo, de un lado, los varones del azúcar; de otro, una suerte de proletariado agrícola. Estos hechos no pasan desapercibidos para César Vallejo, quien además de poseer una inteligencia abierta, tiende a sentirse comprometido con los que sufren.
La Universidad hasta entonces espacio exclusivo de las viejas castas empieza a sentir los vientos de la democratización. Aunque de manera lenta, las autoridades abren los claustros a nuevos sectores sociales. César Vallejo se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras. Es innegable que la condición de estudiante universitario lo pone en contacto con el conocimiento científico, la filosofía, la cultura universal y la literatura. Sus años de estudio le permiten como a todo estudiante aprovechado debelar los “misterios” de la vida e iniciar su conocimiento del mundo y el país de manera racional.
Además, impulsado por su inicial inquietud intelectual y literaria se aproxima a los grupos juveniles. Frecuenta los círculos culturales donde saboreando “un café lleno de tarde” reflexiona y dialoga junto a sus compañeros, quienes lo acogen en el Grupo “Norte” que había formado Antenor Orrego, (1892 – 1960) y que conformaban entre otros, Eulogio Garrido (1888 – 1967), , Víctor Raúl Haya de La Torre (1895 – 1979), Francisco Sandoval (1900 – 1960), Alcides Spelucín (1895 – 1976) y también el pintor Macedonio de la Torre (1893 – 1981), el compositor Carlos Valderrama (1887 – 1950), entre otors (4)

1. 3.- EL TRABAJO COMO APRENDIZAJE
En 1911 se traslada a Lima con la intención de estudiar medicina en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, carrera que abandona, en parte porque no es del todo lo suyo y también porque tiene que enfrentar la dura lucha por la sobrevivencia. Justamente por ese motivo se ve en la necesidad de aceptar el encargo de profesor de los hijos de una familia terrateniente de apellido Sotil. Para cumplir ese cometido se traslada a la ciudad de Huanuco (5)
En 1912 labora como empleado en la hacienda Roma, uno de los emporios del gamonalismo norteño. Si hasta entonces Vallejo se ha sentido en algún momento golpeado y zarandeado por la pobreza, en este lugar ve en toda su crudeza una miseria espantosa que aprisiona a los peones, quienes son víctimas de los capataces, que en complicidad con los terratenientes les dan aguardiente a crédito con el propósito de endeudarlos de por vida. Su condición de simple fuerza de trabajo y de parias acaba con la muerte.
Esta experiencia traumática Vallejo la guardará para siempre en su mundo interior. Entiende que la explotación no sólo es económica, sino moral; el hombre es víctima de degradación y deshumanización; por lo demás, práctica institucionalizada de la vieja sociedad terrateniente.
Vuelve a la Universidad y se matricula en las Facultades de Letras y Derecho. Además, dada su capacidad intelectual y su predisposición para la enseñanza ejerce la docencia en el nivel primario. Vallejo trabaja como docente en la Escuela Primaria de Trujillo, y, posteriormente, en el Colegio San Juan. En ambos se muestra dinámico, activo e identificado con los alumnos. Bien podemos decir, que acaso sin proponérselo Vallejo también es para los maestros un modelo de docente.

CAPITULO II
EL DOCENTE CÉSAR VALLEJO

2.1.- POESIA Y DOCENCIA

En el hogar de los Vallejo - Mendoza el hambre jamás apretó hasta la miseria, sin embargo, César tiene que trabajar para costearse sus estudios. Por eso es que entre los años 1913 y 1914 ejerce labor docente en Trujillo y Lima (Centro Escolar de Varones, Colegio San Juan, Colegio Barrós y Colegio Nuestra Señora de Guadalupe)
El joven Vallejo en Trujillo conoce a la gente del pueblo y capta en el espíritu de los pobladores de Mansiche y Huanchaco las huellas de un pasado definitivamente grandioso y que lo anima a convertirse en su voz y en cierta forma en su heraldo. De ello nos habla en primer libro de poesía (Los Heraldos Negros), que aparece en 1919 (6)

“En los paisajes de Mansiche labra
Imperiales nostalgias el crepúsculo;
Y lábrase la raza en mi palabra,
Como estrella de sangre a flor de músculo” (7)
Percibe también el peso del poder oligárquico, que daba la impresión de férreo y omnímodo y sin embargo ante éste el poeta se muestra rebelde, al extremo de expresar su voluntad santa de arrancarle a los que todos tienen para que haya perfecta armonía, y así crear las condiciones para la resurrección de la justicia.
“Y saquear a los ricos sus viñedos
Con las dos manos santas
Que a un golpe de luz
Volaron desclavadas de la Cruz” (8)

Desde finales del siglo XIX, y de manera intensiva desde inicios del XX, en algunas zonas del país, más que en otras, aparecen formas de producción capitalista. En ese contexto de “modernidad” adquieren poder y protagonismo, de un lado, los varones del azúcar; de otro, lo que llamaremos proletariado agrícola.
Estos hechos no pasan desapercibidos para César Vallejo, quien dirá:

“Y hasta cuándo nos veremos con los demás, al borde
De una mañana eterna, desayunados todos,
Hasta cuando este valle de lágrimas, a donde
Yo nunca dije que me trajeran” (9)

Cuando hacemos la valoración de Vallejo docente lo que pretendemos es subrayar, primero, su experiencia de vida; segundo, su coherencia y toma de posición que lo compromete a buscar la transformación de su realidad; y, tercero, su experiencia no sólo dentro del aula, que no fue poca, sino también su capacidad para hacer docencia como escritor y como periodista.

2.2.- TESTIMONIO DE CIRO ALEGRIA
En 1917, Vallejo ejerce la docencia en el nivel primario en el Colegio “San Juan” de Trujillo. El siguiente es parte del testimonio de uno de sus alumnos.
“Junto a la puerta estaba parado César Vallejo. Magro, cetrino, casi hierático, me pareció un árbol deshojado. Su traje era oscuro como su piel oscura. Por primera vez vi el intenso brillo de sus ojos cuando se inclinó a preguntarme, con una tierna atención, mi nombre.”
“Llegamos a nuestro salón y me condujo hasta mi banco. Él pasó a ocupar su mesa, situada a la misma altura de nuestras carpetas y muy cerca de ellas, de modo que hablaba casi junto a nosotros. En ese momento me di cuenta de que el profesor no se recortaba el pelo como todos los hombres, sino que usaba una gran melena lacia, abundante, nigérrima. Sin saber a qué atribuirlo, pregunté en voz baja a mi compañero de banco: "¿Y por qué tiene el pelo así?". "Poeta es poeta", me cuchicheó. La personalidad de Vallejo se me antojó un tanto misteriosa y comencé a hacerme muchas preguntas que no podía contestar. Él había de sacarme de mi perplejidad dando, con la regla, dos golpecitos en la mesa. Era su modo de pedir atención. Anunció que iba a dictar la clase de geografía y, engarfiando los dedos para simular con sus flacas y morenas manos la forma de la tierra, comenzó a decir:”
“-Niñosh... la Tierra esh redonda como una naranja... Eshta mishma Tierra en que vivimos y vemos como shi fuera plana, esh redonda.”
”César Vallejo -siempre me ha parecido que ésa fue la primera vez que lo vi- estaba con las manos sobre la mesa y la cara vuelta hacia la puerta. Bajo la abundosa melena negra su faz mostraba líneas duras y definidas. La nariz era enérgica y el mentón, más enérgico todavía, sobresalía en la parte inferior como una quilla. Sus ojos oscuros -no recuerdo si eran grises o negros- brillaban como si hubiera lágrimas en ellos”.
“De todo su ser fluía una gran tristeza. Nunca he visto un hombre que pareciera más triste. Su dolor era a la vez una secreta y ostensible condición, que terminó por contagiárseme. Cierta extraña e inexplicable pena me sobrecogió. Aunque a primera vista pudiera parecer tranquilo, había algo profundamente desgarrado en aquel hombre que yo no entendí sino sentí con toda mi despierta y alerta sensibilidad de niño.”
“En Trujillo, Vallejo tenía detractores tenaces así como partidarios acérrimos. En casa, como en todas las de la ciudad, las opiniones estaban divididas”
“César Vallejo nos enseñaba rudimentos de historia, geografía, religión, matemáticas y a leer y escribir. También trataba de enseñarnos a cantar, pero nosotros lo hacíamos mejor que él, pues tenía muy mala voz. En cuanto a marchar, no se preocupaba de que lo hiciéramos bien, cosa en que ponían gran empeño con sus discípulos los maestros de grados superiores. Cuando los alumnos del colegio pasábamos en formación por las calles, yendo al campo de paseo o en los desfiles del 28 de julio, los del primer año de primaria, con nuestro melenudo profesor a la cabeza, no marcábamos regularmente el paso y éramos una tropilla bastante desgarbada. Oíamos que la gente estacionada en las aceras murmuraba viendo a nuestro profesor: "¡Ahí va Vallejo! ¡Ahí va Vallejo!".
“No me cabía duda de que ese hombre extraño era un gran artista, aunque a nadie hubiera podido explicarle bien por qué lo creía. Esta ocasión llegó una tarde, antes de clase. Uno de mis compañeros manifestó que su padre afirmaba que Vallejo no era nadie, ni siquiera como poeta. Mi madre me había dicho que honrara y respetara a los maestros, porque su tarea es muy noble, y le reproché:”
”-¿Y qué? Es profesor y eso es bueno...”
“-¿Crees que ser profesor es una gran cosa? Y todavía ser el último profesor de un colegio, el de primer año... Un "muerto de hambre"...
“Recién comencé a darme cuenta del desdén con que se mira a los profesores en el Perú. El chico que hablaba era miembro de una de las grandes familias de la ciudad, e hijo de un médico famoso. Estaba muy pagado de todo ello y, para terminar de apabullar al pobre profesor, dijo:”
“-Ni siquiera como poeta sirve... mejor es Chocano. Es lo que dice mi padre, que sabe lo que habla.”
“-Es un gran poeta -repliqué muy afirmativamente.”
“-¿Qué sabes tú? ¿Crees que porque te deja leer libros puedes hablar?”
“-Es un gran poeta -insistí.”
“-A ver, dinos por qué es un gran poeta... “
“No supe qué razones aducir. “
“Al recordarlo, siempre tuve la impresión de que estaría haciendo un duro camino de artista y hombre cargado de penas y distancias.” (10)

2.2. MAESTRO POR SIEMPRE
Las líneas que hemos reproducido son parte de un testimonio dictado de afecto, de aprecio y de recuerdos. El autor es Ciro Alegría Bazán (1909 – 1967), quien con el discurrir del tiempo llegó a ser escritor e hizo suya también la lucha de los pobres que si bien viven en un mundo ancho les es terriblemente ajeno. De hecho, aquel maestro tiene mucho que ver con el destino de escritor Ciro Alegría, a quien debemos la descripción fotográfica y espiritual del joven César Vallejo.
El fragmento de la lectura nos permite aproximarnos al docente descrito desde una carpeta con tal grado de motivación que el alumno lo percibe como una anunciación y lo ve “como un mensaje de la tierra”. Su deslumbramiento no le ha impedido captar detalles ni imágenes: recuerda el tono y la dicción del poeta, peculiar de los naturales de Santiago de Chuco. Vallejo fue auténtico. A lo largo de toda su vida no negó ni ocultó sus raíces; al contrario, las exhibió con particular orgullo.
El testimonio refiere también el mundo interior del poeta. “Sus ojos oscuros brillaban como si hubieran lágrimas en ellos”. “Nunca he visto un hombre que pareciera más triste”. Vallejo encarna un dolor ahondado por siglos, encarna la trayectoria de vida de una parte de la humanidad, que al ser sometida pierde su libertad y sus posibilidades de realización y se vuelve triste. Pero Vallejo también representa la fe y el optimismo de esa cultura.
Asimismo, nos da a conocer los desprecios de los sectores sociales acomodados contra el maestro César Vallejo. Los alumnos que provienen de las familias pudientes traen al aula los comentarios que escuchan en sus casas, sin ningún recato lo llaman “muerto de hambre”. De hecho, el desprecio de estos sectores contra el profesor y poeta Vallejo es la expresión del desprecio que sienten los grupos de poder contra los marginados en general.
Vallejo es un ejemplo. Por cierto, no todos los maestros pueden ascender a las cimas de la poesía; no están obligados a ello. Lo importante es que den todo de sí y que pongan en el centro de su diario trajín a sus alumnos para que éstos aprendan. En la descripción de Ciro Alegría vemos a un Vallejo preocupado, esmerado por sus alumnos.
Hoy, cuando los maestros han perdido mucho de su autoestima y de la estima de sus alumnos, Vallejo también es un referente para los que ejercen la responsabilidad de educar a los hijos de nuestro pueblo.
Desde muy joven asoma una cualidad en Vallejo: no le son suficientes sus logros personales. Se interesa por su realización pero se interesa por el destino de los demás. Por ello es que ausculta sobre la realidad de un Perú que tiene contradicciones y abismos aparentemente insalvables. Estas inquietudes coinciden con el inicio de una nueva época y de nuevas corrientes filosóficas, estéticas, literarias y poéticas, que toman de motivación y fuente al pueblo, generando el disgusto y el desprecio de las clases sociales privilegiadas.

III
VALORACION SOBRE VALLEJO

3.1.- UNA EXPERIENCIA INNOVADORA



César Vallejo es junto a José Carlos Mariátegui un peruano universal. Los intereses en juego y también los prejuicios lo han ubicado en la escala de los marginales. Lo cercenan a propósito. Vallejo es, en nuestra opinión, uno de los más destacados intelectuales del Perú contemporáneo. No sólo fue un poeta, también fue un narrador extraordinario; su cuento “Paco Yunque” lo define como un escritor agudo y solvente. No sólo conduce su pluma de manera brillante, sino que tiene una perspicacia y certeza para no extraviarse en los detalles y acomodos de una sociedad que suele confundir a sus críticos.

El propósito de este breve trabajo ha sido recordar y actualizar lo que los Clemente Palma de la globalización han “olvidado” de Vallejo: su compromiso ético y estético. Ambos son parte de su mismo proceso creador, por lo mismo, la dimensión cósmica de Vallejo - poeta y la dimensión social de Vallejo - hombre tiene que ver con sus raíces ancestrales personales - comunitarias y con su “filiación y su fe” (11)
El conocimiento de la vida y obra de César Vallejo entre la población y de manera particular entre los estudiantes, es fundamental para darle identidad y calidad al Proyecto Educativo Nacional, y éste será pertinente solo en la medida que la visión y misión que se le dé a la educación tenga coherencia con los objetivos estratégicos del Proyecto Nacional de Desarrollo, que después de 187 años de vida republicana, aún no existe. De manera que los nuevos sujetos históricos y las nuevas propuestas político sociales tienen la responsabilidad de formular.

Nuestra apreciación es categórica: no habrá horizonte para el Proyecto Educativo Nacional y no habrán metas y objetivos claros en educación si es que no hay Proyecto Nacional de Desarrollo.

La educación en general actúa sobre el ser individual y el ser social. De manera que una propuesta seria, elaborada desde una perspectiva democrática y en función de los intereses de las personas y de la sociedad peruana, tiene como reto rediseñar todo el sistema educativo: la concepción filosófica, la teoría del aprendizaje, el currículo y las estrategias y de modelos didácticos. Sobre esa base será viable poner en marcha un sistema educativo centrado en la adquisición y creación de conocimientos; en la formación y desarrollo de competencias (como sinónimo de cualidades); en la generación de destrezas y capacidades; además, en la forja de personalidades y espíritus con alto sentido axiológico y ético.

En ese enfoque, la educación no sólo forma a la persona sino que aporta decisivamente a la configuración de una atmósfera material y espiritual de una sociedad que se reconoce y valora como multi étnica, pluricultural y multilingüe.

3.2.- CÉSAR VALLEJO COMO PARADIGMA

La producción de Vallejo debe ser objeto de estudio, no sólo para hacer comprensión lectora, análisis de textos, formulación de juicios críticos, o para adquirir conocimientos sobre las tendencias culturales o informarse de la historia de las doctrinas e ideas modernas, o para adquirir destrezas argumentativas verbales y orales; pero, sobretodo debe servirnos para inculcar valores. Estudiar la vida y la obra de Vallejo nos ofrece un material formativo valioso para el educando. Es decir, las fortalezas de Cátedra Vallejo son más de una.

En la medida que la obra de Vallejo refleja y hace una valoración del mundo andino es un factor de identidad nacional y en la media que palpita en su obra la aspiración por una sociedad justa, solidaria y hermanada, su propuesta es humanista y universal.
Si se logra en los próximos años afirmar la obra de Vallejo como parte del Proyecto Educativo Nacional, éste tendrá alma y espíritu. Podremos, además, precisar mejor el perfil profesional de los egresados, pues, Vallejo, en su vida misma, es un ejemplo de apostolado, de ética, de servicio y de coherencia. Por eso es que, con el paso del tiempo, no sólo goza de vigencia sino que – parafraseando un tanto lo que decía de Bolívar el poeta Choquehuanca – está destinado a afirmarse cada vez más como un peruano universal y “con los siglos crecerá vuestra gloria, como crece la sombra cuando el sol declina”. A pesar de sus detractores.

César Vallejo, si bien es expresión de eso que ahora en el lenguaje vigotskiano llamamos “herencia cultural” (12), es también expresión de una voz que es conciencia, de un lenguaje que es pensamiento e inteligencia; perseverancia en la búsqueda de un mejor destino para la humanidad, capaz de beber los cálices amargos del sufrimiento y el destierro

Hoy, en pleno proceso de globalización, donde el pragmatismo está al mando de las conciencias, donde el personalismo se ha exacerbado hasta la neurosis, Vallejo es la representación de un hombre solidario; su mensaje tiene plena vigencia y es un hito espiritual en la construcción del país y en la humanización de una sociedad casi canibalizada.
Si nos atenemos al contexto donde Vallejo realizó su producción intelectual, en el Perú y luego en Europa, nos daremos cuenta que desde la primera fase de su obra la cultura ancestral está presente. En ese sentido, Vallejo es un hacedor de identidad nacional y de peruanidad. Por eso es que Mariátegui, el Amauta autor de los 7 Ensayos, que este 2008 cumple 80 años de vigencia, lo reconoce como un hito fundamental de ese proceso constructor de identidad nacional.
“Vallejo es el poeta de una estirpe, de una raza. En Vallejo se encuentra, por primera vez en nuestra literatura, sentimiento indígena virginalmente expresado” (13) Vallejo es un hito y un medio para darle calidad a nuestra educación, entendida ésta no como un simple empresa, sino un proceso de formación permanente. Los profesionales egresados, independientemente de su carrera y del dominio que tengan de la ciencia y la técnica, deben ser ciudadanos conscientes y con sentido de pertenencia de lo que es su país y su sociedad.
CONCLUSIONES:
CAPITULO 1

1.- César Vallejo desde sus años de estudiante primario y secundario destacó en sus calificaciones, demostrando con ello responsabilidad y empeño. Es un ejemplo a seguir.

2.- Las dificultades económicas si bien son limitaciones muy serias jamás deben anular las metas y los ideales de las personas. Si bien Vallejo, como estudiante de nivel superior tuvo apremios, no se amilanó y llegó a graduarse.
CAPITULO II

3.- Vallejo como docente estuvo muy identificado con sus alumnos, demostraba preocupación e interés por quienes eran sus estudiantes y los apoyaba demostrando que tenía vocación para la docencia.

4.- Los docentes que se identifican con los alumnos influyen de manera muy marcada en la vida de éstos, aunque cuando la permanencia en términos de tiempo sea sumamente breve.


CAPITULO III

5.- Vallejo es un hito espiritual de primer nivel en la forja de la identidad nacional, puesto que permite desde su vida y obra inculcar conocimientos, actitudes y valores.



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1) VALLEJO, de Georgette, Allá ellos… Editorial Zalvac, Perugraph Editores S.A. Abril 1968, Lima, Perú.
2) PALABRA DE MAESTRO, Revista de la Derrama Magisterial, Año 3, Nº 6, Mayo 1992, Lima, Perú.
3) http://fenix137rls.blogspot.com/2009/02/un-aniversario-olvidado-13-de-febrero.html
4) http://iepsanluis.blogspot.com/2006/07/grupo-norte-un-grupo-de-impacto.html
5) Idem.
6) GONZALES, Vigil, Poemas completos, César Vallejo, Ediciones Copé, 2005, Lima, Perú.
7) GONZALES, Vigil, Poemas completos, César Vallejo, Ediciones Copé, 2005, Lima, Perú.
8) GONZALES, Vigil, Poemas completos, César Vallejo, Ediciones Copé, 2005, Lima, Perú.
9) Idem.
10) http://www.google.com.pe/search?hl=es&q=el+vallejo+que+yo+conoci%2C+ciro+alegria&meta=


11) MARIÀTEGUI, José Carlos, 7 Ensayos de Interpretación de la realidad peruana, Empresa Amauta, Editorial Minerva, 1973, Lima, Perú.
12) PALABRA DE MAESTRO, Revista de la Derrama Magisterial, Año 10, Nº 29, Junio, 2004, Lima, Perú.

miércoles, 18 de marzo de 2009

TLC a la chilena

Por Julio Yovera.

El vasallaje de las clases dominantes es un viejo lastre que ha empobrecido material y espiritualmente al país. El entreguismo de las viejas castas feudales, de la aristocracia criolla, de la gran burguesía en todos sus matices, atraviesa como un cáncer la historia republicana.

En los años de Fujimori el país, en el contexto de la globalización neoliberal, llegó al fondo de la desvergüenza, y no se ha salido de ahí, con el agravante que el gobierno actual está dispuesto a seguir la misma senda. De paso, el régimen parece estar interesado en pasar a la historia catapultando su entreguismo.

La traición de los actuales gobernantes no es cuestión de estilo; tiene que ver con con el perfil, la vocación y la trayectoria de las clases dominantes.

En los años en los que la burguesía chilena azuzó a su soldadesca para que cometan los peores actos de pillaje en esta parte de América Latina, el vasallaje fue la respuesta de los grupos de poder.Mientras Andrés Avelino Cáceres se atrincheraba en la cordillera y alentaba la formación de grupos de resistencia con el pueblo; los Prado, los Iglesias, los hacendados del Sur y del Norte, recibían a los Lynch y sus secuaces con ramos de flores; entregaban a sus mujeres con la esperanza de que el invasor no atentara contra sus bienes.

Su cobardía y la defensa de sus intereses mezquinos les bloqueaba toda acción defensiva y les estimulaba su entreguismo. Perú y Chile han sufrido las mismas formas de dominación, del imperio inglés primero y del norteamericano después.

Ellos, igual que nosotros, también tuvieron gobiernos que defendieron cerradamente los intereses de los grupos de poder. González Videla llegó a la presidencia con una propuesta popular y sin embargo terminó imponiendo políticas del gran capital y reprimiendo al pueblo. Ni qué decir del régimen de Pinochet, responsable de asesinatos selectivos y masivos, además de la implementación del modelo que ha acentuado en el mundo la miseria: el neoliberalismo.

Hoy el pueblo de Chile es víctima de un régimen que de socialista ya no tiene ni el discurso. Es de sobra conocido que la señora Bachelet aplica un modelo económico que heredó de Lagos y éste del sanguinario carnicero.

No es extraño que la gran burguesía sureña alimente odios irracionales valiéndose de un discurso fundamentalista y una corriente de opinión ignorantona, que asimila con facilidad los sentimientos anti peruanos que le promueven sus patrones.Lo lamentable es que el espécimen “socialistas” se ha puesto a la cola y al servicio de esa política.

Los planes de la gran burguesía chilena son parte de su vocación hegemónica y temperamento testaferro; la burguesía peruana, en cambio, solo practica lo segundo. Es buena socia en asuntos de menor cuantía y no tiene reparos en entregar los cielos del país, los recursos naturales, las empresas estratégicas, las tierras de cultivo. En el desepeño de esa función cuenta con una cofradía de generadres de "opinión pública" que machacan este estribillo: hay que dar facilidades para la inversión, sólo así habrá desarrollo".

En el Perú desde los años iniciales de la República siempre hubo inversión, dónde está el desarrollo?Como si la angurrienta burguesía chilena no se saciara nunca y como si la burguesía peruana estuviera dispuesta a rematar lo que no es de ella, a través de García ha puesto en marcha un TLC que es un monumento al más sumiso de los entreguismos. Basta decir que explícitamente el documento omite el dominio del Perú sobre el mar territorial. Basta decir que se ha firmado de espaldas al país porque es lesivo a nuestros intereses y absolutamente indefendible.

Y a pesar de ello, políticos y periodistas defienden lo indefndible. A gente así el poeta Neruda llamó:

“Enanos amasados como píldoras
en la botica del traidor,
ratonesdel presupuesto,
mínimos mentirosos,
cicateros de nuestra fuerza,
pobres mercenarios
de manos extendidas
y lenguas de conejos calumniosos” *

Esos cicateros, pobres mercenarios, conejos calumniosos hacen lo suyo pero hasta el sentido común señala que el TLC con Chile tiene que reformularse. La integración de América Latina no es necesariamente sumisión de un país a otro.

En esa campaña de defensa de los intereses de la patria todos debemos estar juntos, incluyendo a los apristas honrados, que los hay.

* Fragmento de Canto General, Pablo Neruda.

domingo, 1 de marzo de 2009

El triunfo de Magali Solier y la "derrota" de Paco Yunque


Por: Julio Yovera.


Una columna del Diario El Comercio, del sábado 21 de Febrero, firmada por un señor La Torre, me motiva el siguiente comentario: En 1928, el mismo año que Mariátegui forja su “creación heroica”, Vallejo viaja a la URSS y ve in situ lo que ocurre.

Retorna entusiasmado por lo que ahí observa y decide renunciar al APRA, organización que ha formado Haya de la Torre, su amigo de años juveniles con quien, además de beber chicha de jora de Mansiche y de admirar y galantear a las musas de Huanchaco, ha compartido sueños.

Vallejo se adhiere al marxismo. Desde París envía una carta al Amauta José Carlos Mariátegui, solicitando su afiliación al Partido. Tiempo después, se afilia al Partido Comunista de España. Desde entonces no ha dejado de recibir palos de todos los sectores conservadores, que lo odian hasta la ira porque supo mantenerse firme como pocos.

Que conste que Vallejo no es un propagandista ni un panfletario. Vallejo es un poeta genial, que asombra a la humanidad globalizada y explotada, que lo reconoce como una de las voces más intensamente humana y solidaria.

Vallejo es una braza en la garganta de los sectores sociales responsables de la debacle económica, cultural y moral del país, y quienes han sido reconocidos recientemente por el autor de “La casa verde” de la manera siguiente: “En el Perú la élite es bastante inculta, mucho más que la de otros países latinoamericanos. Es una élite muy mal educada. Ha sido educada a ganar dinero, pero no se le ha enseñado a gozar de la cultura. Es una élite económica que no tiene ni la pasión, ni el gusto, ni el esnobismo de la cultura”(1).

Por eso, aspiran que un viento de amnesia borre la vida y obra de nuestro poeta universal. No se inmutan que los Paco Yunque pidan limosna en las esquinas de la urbe, pero se irritan que abran los ojos, levanten la cerviz y aspiren a una ciudadanía conciente con deberes y derechos. Además, temen que Paco Yunque se convierta en el Servando Huanca, ese aguerrido líder de El Tungsteno, que sigue organizando a los trabajadores mineros, hoy duramente golpeados por el modelo. Verbi gracia, el caso de los mineros de Casapalca, cuyos patrones no hacen caso ni las resoluciones del Ministerio de Trabajo; persistiendo el trato inhumano que nuestro genial poeta denunció hace más de 70 años atrás. Por cierto, queremos que todos los peruanos sean optimistas.

Los que nos identificamos con Vallejo somos optimistas pero tenemos todo el derecho de desconfiar de los Grieve. Preguntémonos: ¿Quién les niega sus derechos a Paco Yunque? ¿Quién le contamina las tierras al papá de Paco Yunque? ¿Quién saquea su patrimonio? ¿Quién atropella a los hermanos de Paco Yunque y les impide que tengan agua potable, luz eléctrica, salud? ¿Quién ha contaminado el pueblo Choropampa, donde viven los parientes de Paco Yunque? ¿Qué porcentaje de ganancia por la extracción de oro en Yanacocha beneficia a Paco yunque y los suyos? ¡ninguno!

Eso es lo que deberían tener en cuenta todos los que celebran la desaparición de Paco Yunque y generan una falsa contradicción con Magali Solier; a quien hemos escuchado extrañar la vida en el campo, a pesar de recorrer las calles de Europa. Y no pretendan vendernos la idea de que Paco Yunque es un resentido, será tímido pero no es egoísta como los Grieve.

Estoy seguro que el triunfo de Magali Solier le alegra. Y, tengo la sospecha que no ocurre lo mismo con el señor Vargas Llosa, que a diferencia del antojado comentarista, no habrá dejado de advertir que en la dulce voz de la señorita Solier se advierte también la melancolía de Paco Yunque.

La lección de Horacio


Por: J. Yovera

En vida, Horacio disfrutó del afecto de sus colegas, y, después de su muerte, el magisterio nacional lo reconoció como su guía. Es decir, a estas alturas, le ha ganado la batalla a sus adversarios y ya tiene un lugar indiscutible en la historia del movimiento popular.
Horacio no dejará de ser el personaje central del anecdotario de quienes lo conocieron pero será sobretodo el guerrero - poeta, el luchador que a lo largo de su existencia abrazó la causa magisterial, se echó a caminar y batalló en las calles y plazas exigiendo dignidad para los suyos.
Los tiempos de Horacio –década del 70 del siglo 20 - fueron de convulsión social. El reto que tuvo fue el de asumir sin reservas la lucha de un magisterio que se resistía a la domesticación. Se enfrentó al poder en representación del protagonismo social de los de abajo. Lo hizo de manera consecuente y eso fue decisivo para que los maestros lo reconocieran como su líder.
Por eso mismo, la dictadura lo identificó como su enemigo y lo encarceló como escarmiento.
Horacio fue al Sepa. De esa experiencia dedujo que la prisión fortalece o debilita.
Como es natural tuvo adversarios y detractores. En esa “inmensa legión humana” que es el magisterio es imposible que todos piensen igual. Lo importante, como decía Mariátegui es que reconociéndose diferentes, reivindicando credos propios, tendencias ideológicas o doctrinarias particulares, actúen juntos en la lucha contra un orden injusto.
El gremio que él contribuyó a crear y fortalecer representó la recuperación y la vigencia del frente único, por entonces inexistente y con sindicatos alquilados al mejor postor por dirigencias que obedecían a los apetitos y exigencias de partidos políticos que traficaban con los intereses del magisterio y el pueblo.
El SUTEP fundacional fue el resultado de una voluntad concertadora de maestros progresistas, democráticos y clasistas. En ese escenario hubo siempre espacio suficiente para la discrepancia, para la confrontación, para el deslinde, y hubo espacio para la solidaridad.
Los maestros que compartieron con Horacio los años aurorales del SUTEP refieren que era duro crítico con los opositores; irónico; firme en el deslinde y la discrepancia. Y, sin embargo, en el diario trajinar de la lucha desbordaba afecto y cariño a todos los maestros que luchaban.
Eran los tiempos en que los maestros del SUTEP, pese a su atomización política solían guarnecerse bajo el árbol frondoso del afecto.
Igual que Vallejo, se hizo comunista “no por teorías aprendidas sino por experiencias vividas”. Se adhirió al Partido Comunista del Perú, Patria Roja, organización que lo había acompañado en todos sus sueños y desvelos.
No fue gratitud lo que lo llevó al Partido, fue su convicción y su compromiso. Desde entonces, Horacio orientó sus pasos en función de un proyecto que iba más allá de lo estrictamente gremial y se comprometió sin reservas con un Partido que lo sabía firme y perseverante.
Cuando, en el 80, la masa magisterial y popular lo hacen diputado, asume el cargo como una responsabilidad asignada y no como un derecho o un privilegio. Los tiempos de Horacio era de repartición de sacrificios, no de beneficios.
Ese sacrificio y esa convicción motivó que el poeta Mario Florián, le cantara y le llamara héroe.
Hace 25 años que Horacio dejó a sus maestros, a sus amigos de sueños y encuentros; pero nunca como ahora existió el convencimiento que Horacio está vivo en cada una de las luchas que tengan que emprender los maestros en procura de un mejor destino para los más de nuestra patria.
En este aniversario de su partida recordamos sus versos acuñados de convicción y belleza, que titulo Alegrías de la Prisión.
Nos hacemos esta pregunta: ¿Se puede sentir alegría en una prisión?
Si se está con el corazón y el pensamiento llenos de esperanza, sí. Si se está en prisión por una causa noble, sí. Si se tiene confianza en el futuro que vendrá, sí.
Los comunistas son harina templada de un costal hecho de fibra de nylon.
Los maestros lo saben y por eso cuando de Horacio se trata se suele escuchar un mar de voces que repite incesante:
¡Se siente, se siente… Horacio está presente…!

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La responsabilidad del escritor


Discurso de César Vallejo

“Traigo el saludo de mis compañeros al pueblo español que lucha con un interés sobrehumano, con una vocación sin precedentes en la HISTORIA y que está asombrando al universo
Vosotros sabéis que en el Perú, al igual que otros pueblos de América, vive bajo el dominio de una dictadura implacable; esta dictadura se ha exacerbado. No se consciente que se pronuncie una palabra respecto de la República española en las calles de Lima ni en ninguna ciudad de la República. Los escritores han organizado una campaña de programa enorme en las más apartadas regiones del país, y esta campaña ha merecido la condena del gobierno.
Con este saludo de los escritores de nuestro país os traigo el saludo de las masas trabajadoras del Perú. Estas masas, contrariamente a lo que podáis imaginaros, tratándose de un país que arrastra una vieja cadena de ignorancia y de oscuridad, ha podido desde el primer momento apercibirse de que la causa de la República española es la causa del Perú, es la causa del mundo entero. ¿Por qué, me preguntaréis, esta capacidad de rapidez con que las masas del Perú y del mundo entero se han dado cuenta de sus deberes hacia la República Española? La explicación es clara: los pueblos que han sufrido una represión, una dictadura, el dominio de las clases dominantes, poderosas durante siglos y siglos, llegan por una aspiración extraordinaria a tener esta rapidez; porque un largo dolor, una larga opresión social, castigan y acrisolan el instinto de libertad del hombre a favor de la libertad del mundo hasta cristalizarse en actos, en acción de la libertad.
Las masas trabajadoras de América luchan, pues, al lado de las masas trabajadoras de España.
Hacen mal los Estados y Gobiernos de América en tratar de impedirlo, porque a pesar de estas obstrucciones, de estas detenciones, de estas persecuciones, estas masas llegan a organizar una acción de conjunto a favor de la República Española.
Camaradas, los pueblos latinoamericanos ven claramente en el pueblo español en armas una causa que les es tanto más común cuanto que se trata de una misma raza y, sobre todo, de una misma historia, y lo digo, no con un acento de orgullo familiar de raza, sino que lo digo con un acento de orgullo humano, y que sólo una coincidencia histórica ha querido colocar a los pueblos de América muy cerca de los destinos de la madre España.
América ve, pues, en el pueblo español cumplir su destino extraordinario en la historia de la humanidad, y la continuidad de este destino consistente en que a España le ha tocado ser la creadora de continentes; ella sacó de la nada un continente, y hoy saca de la nada al mundo entero.
Camaradas: he observado el en el curso de los debates de este Congreso, desde sus comienzos, que todos los delegados han traído la voz pálida de sus respectivos países como mensajero de la vida revolucionaria de esos países; pero hay un punto tocado muy someramente y que, a mi entender, es un punto de lo más grave; es un punto que debería haberse tocado con mayor ahínco. Me refiero ahora al respecto de la responsabilidad del escritor ante la Historia y, señaladamente, ante los momentos más graves de la Historia. Este aspecto pobre de conciencia profesional del escritor, el compañero Grao, escritor holandés, lo ha tocado de un modo admirable.
Hablemos un poco de esa responsabilidad, porque creo que en este momento, más que nunca, los escritores libres están obligados a consustanciarse con el pueblo, hacer llegar su inteligencia a la inteligencia del pueblo y romper esa barrera secular que existe entre la inteligencia y el pueblo, entre el espíritu y la materia. Estas barreras, lo sabemos muy bien, han sido creadas por las clases dominantes anteriores al dominio de la monarquía. Creo, pues, necesario llamar la atención de los escritores del II Congreso Internacional Antifascista, diciéndoles que es necesario, no que el espíritu vaya a la materia, como diría cualquier escritor de la clase dominante, sino que es necesario que la materia se acerque al espíritu de la inteligencia, se acerque a ella horizontalmente, no verticalmente, este es hombro a hombro.
Jesús decía: “Mi reino no es de este mundo”. Creo que ha llegado un momento en que la conciencia del escritor revolucionario puede concretarse en una fórmula que reemplace a esta fórmula, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero también del otro”.
Por desgracia, la conciencia de la responsabilidad profesional del escritor no está bastante desenvuelta entre la mayoría de los escritores del mundo. La mayor parte de los escritores están al lado del fascismo porque carecen de esta conciencia profesional, de esta conciencia de su acción histórica; pero nosotros tenemos de nuestro lado lo mejor del pensamiento del mundo, lo mejor en calidad. La prueba es que los escritores de mayor valor intrínseco han venido a este Congreso a manifestar su adhesión a la causa del pueblo español.
Otra prueba de que la conciencia de la responsabilidad del escritor no está bastante desarrollada es que en las horas difíciles por la que atraviesan los pueblos, la mayor parte de los escritores se callan ante las persecuciones de los gobernantes imperantes; nadie pronuncia una palabra en contra, y ésta es una actitud muy cómoda. No desearía que en estas horas de lucha en que la policía, la fuerza armada, están amenazando la vida, la actividad de los escritores y del pueblo entero, que estos escritores levanten su voz en estas horas y que tengan el valor de protestar de esta tiranía, de esta actitud.
Un camarada de los más notables dijo que de desear algo sería exigir de las Internacionales Obreras una mayor presión sobre las masas para que expresen su protesta contra la actitud de los Gobiernos respectivos, y para que bajen a la calle, a fin de prestar a la España republicana el innegable derecho que tiene de armarse contra la invasión extranjera.
Los responsables de lo que sucede en el mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo”; a nosotros, que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca pues, mover el mundo con esta arma”.
Naturalmente, el problema se reduce a un problema de tipo personal y de interés de los propios escritores, porque no movilizamos nuestras plumas, no estamos contra los gobiernos, contra la prensa enemiga, contra los escritores llamados neutrales.
En la mayoría de los casos, los escritores no tenemos heroicidad, no tenemos espíritu de sacrifico. Charloi decía: “Nosotros los escritores, tenemos una vergüenza enorme que nos hace bajar la cabeza, y es la de ser escritores”.
Hora es de asumir nuestro papel valerosamente, tanto en las horas en que estamos bajo un gobierno propicio, como también en las horas que estemos bajo un Gobierno adverso.
Estoy abusando del tiempo escaso de que disfrutamos este Congreso, naturalmente no he venido a discutir problemas de técnica profesional, pero hemos venido con un objeto, hemos venido en una misión profesional, que consiste en darnos cuenta de la materia prima que debe tener cada escritor creador, cuál es el contacto directo con la realidad, este contacto con la realidad española, que hoy más que nunca puede darnos frutos.

Para nosotros los escritores revolucionarios, un hombre culto es el hombre que contribuye individual y socialmente al desarrollo de la colectividad en un terreno libre, de concordia, de armonía y justicia por el progreso común e individual.
De aquí que cuando hemos sabido cómo el 5to. Regimiento había salvado los tesoros artísticos encontrados en el palacio del Duque de Alba, y los había salvado al precio del sacrifico de alguna vida, exponiendo la existencia de estos camaradas, haya algunos compañeros intelectuales que se hayan preguntado: “¿Es posible que el concepto de lectura se haya tamizado hasta tal punto que el hombre tenga que ser el esclavo de lo que ha hecho sacrificando su vida en servicio de una cultura, de un cuadro de pintura? Para nosotros, el concepto de cultura es otro; creemos que los museos son obras más o menos perecederas de la capacidad más gigantesca que tiene el hombre, y querríamos que en un radio de ensueño artístico, de ideal absurdo, querríamos, digo, que en esta contingencia trágica del pueblo español suceda lo contrario. Que en medio de una batalla de las que libra el pueblo español y el mundo entero los Museos, los personajes que figuran en los cuadros hayan recibido tal soplo de vitalidad que se convierten también en soldados en beneficio de la Humanidad. Es necesario darnos cuenta de nuestra misión aquí,
Es necesario que cuando volvamos a nuestros países no olvidemos la situación de esta lucha del pueblo español.
Hay que movilizar los espíritus, las masas, a favor de la República Española.
Una palabra y termino: Este Congreso de denominará Congreso para Defensa de la Cultura, pero difícilmente los intelectuales del mundo se ponen de acuerdo.
Hace algunos años, este tema fue materia de discusión interesantísimo para saber si un hombre es culto o no lo es. Un escritor inglés decía: “El hombre culto es un hombre honrado que cumple exactamente con sus deberes, con su amistad, etc. aún cuando sea un perfecto ignorante, un inepto y no sepa apreciar una sinfonía de Beethoven”.
Un francés decía: “Para nosotros un hombre culto es un hombre que se ha especializado en su ramo, y en ese caso ha hecho un descubrimiento de gran beneficio para la humanidad, aunque sea un hombre deshonesto y no honrado”.

* Conferencia pronunciada por César Vallejo, en el Congreso de Escritores Antifascistas, Valencia, España.

Vallejo y la guerra civil española

Por Julio Yovera.

PANORAMA DE ESPAÑA

España entra al siglo XX en un clima de agitación social donde el debate político es el pan del día. “Todo el mundo hablaba de política, incluso en las tertulias literarias, donde los más apasionados decían a gritos que el aire olía a pólvora”.
Es una época de intensa polarización política y cultural. De un lado, la gran burguesía y los terratenientes, los sectores conservadores monárquicos y militaristas defendiendo el viejo estado de cosas; de otro, los obreros, campesinos, los intelectuales, es decir, los sectores democráticos, populares, que aspiraban a una España moderna, republicana.

La incapacidad y el carácter de clase de la elite monárquica gobernante no le permite mejorar las condiciones de vida de las mayorías. El sentimiento por el cambio está latente. Desde finales del s. XIX e inicios del s. XX, con el auge de las ideas progresistas hay un importante avance, que es la continuación de una tendencia que anteriormente había logrado triunfos como el de la proclamación de la Primera República, que duró no más de un año (febrero de 1873 - diciembre de 1874).

Es obvio que la tradición y orgullo conservador aspira a una España feudal, eterna, aunque también es evidente que ya no es más el imperio que en sus mejores tiempos decía por boca de uno de sus monarcas “en mis dominios jamás se pone el sol”.

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870 - 1930), militar conservador y autoritario, se hace del poder a través de un golpe de Estado, gobierna desde 1923 hasta 1930. Su régimen tiene como principio: respeto a la religión, a la tradición y el orden; postulado fascistas que lo inspiran a perseguir a las organizaciones sindicales y a los partidos políticos opositores; lo que no impide que los vientos del pueblo, preñados de democracia y bienestar se sientan en todo el ámbito de la sociedad española. Se desarrollan gestas sociales que llevan a la dimisión del Dictador.

En abril de 1931 hay elecciones municipales; las ganan los republicanos. Vienen luego las elecciones generales. Nuevo triunfo de los republicanos quienes de inmediato proclaman la Segunda República. Se promulga una nueva Constitución que declara que “España es una república de trabajadores de todas las clases”. Bajo la presidencia de Manuel Azaña (1880 – 1940) se inicia un proceso de democratización de la sociedad y el Estado: sufragio, a las mujeres y los militares, derecho sociales, democratización de la tierra, educación pública.

La derecha apelando al sentimiento nacionalista y la tradición, se organiza en la Falange, organización fascista creada por Josè Antonio Primo de Rivera (hijo del antiguo Dictador).

La Segunda República, en el análisis sociológico, vendría a ser una forma de gobierno de una sociedad en transición entre un régimen feudal y un sistema capitalista moderno. En el análisis marxista es un gobierno que corresponde a la etapa de la revolución democrática, por tanto no exenta de contradicciones.

La Segunda República como proceso político es el tránsito hacia una sociedad moderna, donde la lucha por la hegemonía no se da dentro del gobierno, sino fuera de él. España –en el pensamiento de las clases conservadoras-, era una nación de tradición católica y monárquica, no podía, por tanto, tener un Gobierno Republicano, y por eso lo hostilizan primero y lo combaten después. .

Se ingresa a una lucha social intensa. Los terratenientes y la gran burguesía defienden con furia sus derechos. El proletariado y el campesinado, a su vez, están dispuestos a profundizar el proceso y hacer de España una República que resuelva los problemas de la mayorías.

En ese estado de cosas, se generan avances y retrocesos de las fuerzas sociales que habrán de confrontar, así como episodios que exacerban los ánimos.

Desde 1931 a 1933, la hegemonía favoreció a las tendencias de centro izquierda. De 1934 a 1935, la tendencia marchó a favor del centro y la derecha.
A partir de 1936 la hegemonía favoreció a la izquierda a través del Frente Popular, que orientaba el Partido Comunista.

La derecha recurre a la violencia; asesina al socialista José del Castillo Sáez (1901 – 1936).

A la vez, se produjo el asesinato de uno de los jefes políticos ultraderechistas y monárquicos, José Calvo Sotelo (1893 – 1936). Es el pretexto que la derecha necesita para iniciar la guerra. El 18 de julio el General Franco, al frente de la guarnición militar instalada en Marruecos, África, da un golpe de Estado.


VALLEJO Y SU COMPROMISO CON LA CAUSA ESPAÑOLA

Vallejo, por su amor e identificación con España (sus abuelos fueron sacerdotes españoles), por cultura, por adhesión moral y política, por convicción revolucionaria, se siente solidario con la República. La guerra civil lo ubica necesariamente en la fila de los justos, donde además están los mejores hijos de la patria de Cervantes y Quevedo, como: Federico García Lorca, Rafael Alberti, los hermanos Machado, Miguel Hernández, Picasso, entre otros.
García Lorca fue una de las primeras víctimas del odio fascista. Su vida orada con los sueños de la humanidad, con los desvelos de su pueblo y con su poesía purísima y comprometida, lo convierten en un ser peligroso y aborrecido por el poder reaccionario y por eso lo asesinan en Granada, el 19 de agosto de 1936. Uno de sus más bellos poemas es una demanda y un desafío:

“porque queremos el pan nuestro de cada día, flor de aliso y perenne ternura desgranada, porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra que da sus frutos para todos”
Vallejo no duda ni un instante y se pone al servicio de la República. Va en busca de sus hermanos poetas, de los milicianos adultos y jóvenes, de los niños, de la mujer esposa y madre; participa en un Comité de Defensa de la República. La guerra civil es una guerra de clases de connotaciones mundiales: reacción y revolución se enfrentan. Vallejo a pecho abierto está al lado del pueblo.

Son tiempos de tragedia y de heroicidad. Las fuerzas reaccionarias cometen los más reprobables crímenes como el bombardeo a la población vasca de Guernica, donde durante toda la tarde del 26 de abril de 1937, lanzaron 550 libras de bombas y más de 3 mil proyectiles. Mueren 1, 500 civiles.

Ese es la obra criminal de los sectores fanatizados del capital mundial, que con el pretexto de “colaborar” con los conservadores partidarios de “la España eterna” hacen de la guerra civil un “ensayo” de la segunda guerra mundial. La elite nazi de Hitler y la fascista de Mussolini se ensañan contra un pueblo que mantiene hasta el final su dignidad y su heroísmo.

Con la República está la humanidad progresista. Vallejo, Neruda, Hemingway animan campañas de solidaridad internacional a favor de la República. Se concentran en España los escritores del mundo y llevan a cabo el Congreso de Escritores Antifascistas que se realiza en Barcelona, Madrid y Valencia. Vallejo en representación de los escritores peruanos pronuncia el 2 de julio de 1937, en Valencia, un célebre aunque poco conocido y menos difundido discurso *

Vallejo sigue el curso de la guerra; goza y sufre, según sea el resultado de cada batalla. Triunfo o derrota. La batalla de Teruel. La defensa de Andalucía, Galicia, Asturias, León, Navarra, Castilla. Los soldados fascista, toman Cataluña, Madrid y Barcelona.

Después de catorce años de no comunicarse en poesía, Vallejo vuelva a ella con pasión desbordada. La guerra civil es el hecho que más compromete al militante comunista Vallejo (más que la experiencia de la construcción de la “sociedad del porvenir” como él llamaba a la URSS de la década del 20) y el que más impacta al poeta que salió a peregrinar por el mundo desde su Santiago de Chuco.

La guerra civil española lo convierte en un poeta guerrero. Va a los campos de batalla hablando a los milicianos de la necesidad de luchar hasta el triunfo supremo de la vida. Así nacen sus poemas que forman parte de ese himno de proclamas que conocemos como “España, aparta de mí este cáliz”.

Vallejo convierte su poesía en testimonio y arma de lucha.

Algunos censuran la orientación extra estética que se le da al arte en general pero no tiene por qué sorprendernos. La poesía épica y aún la de género lírico han servido al cultivo de emociones y fortalecimiento de convicciones. En épocas de confrontación social, la mejor poesía es la que milita en las filas de la vida.

Poética militante la de Vallejo. Poética revolucionaria, que es obra de su raíz andina, de su animismo cristiano heredado y su concepción filosófica marxista asumida concientemente, donde la leyes supremas del inicio y el final, de la negación y de la unidad como armonía y lucha, están presentes; donde el nuevo humanismo adquiere carácter socialista; donde la consigna “¡sólo la muerte morirá!” es, además de una esperanza, un grito de combate.
Si en su proceso de formación como poeta, Vallejo no se ha preocupado de la forma ni se desveló por la norma gramatical o literaria, ya formado, es decir, poseedor de una concepción y un método, el poeta fortalece su capacidad de análisis e interpretación, lo que le dan sentido y contenido intensos a su creación.
Convertido en miliciano de los sueños, Vallejo hace de su poesía arma de lucha. Y así como en el Perú, cuando asumió el noble apostolado de maestro, elaboró una poesía didáctica para facilitar aprendizaje, ahora hace de su poesía una forma de llamamiento a todos los hombres honrados para que acudan a darle un soplo de aliento a esa España - pueblo que se desgarra por la vida de todos los hombres.
Las fuerzas que confrontan en España no admiten la neutralidad: con el fascismo falangista o con los republicanos; con los grupos de poder o con el pueblo; con los criminales o con las víctimas. Las fuerzas dominantes que representan al sistema apuntan contra el pueblo, los poetas revolucionarios y patriotas, a su vez, aun cuando unos tengan que caer no dejan de cantarle a la vida con su poesía.
Valiéndose de un pasaje bíblico señala que en los actos sublimes, y una revolución lo es, las buenas acciones hacen que la pequeñez del hombre se transforme en grande; viene entonces la redención:
“entrelazándose hablarán los mudos, los tullidos andarán, verán ya de regreso los ciegos y palpitando escucharán los sordos”.
Esas expresiones no sólo son una poética intensa desde el punto de vista del lenguaje sino además una parábola que ayuda a la humanidad revolucionaria, empeñada en construir un nuevo orden.
La poesía militante de Vallejo es “España, aparte de mí este Cáliz” es en realidad una Proclama a la vida. Es la palabra evangélica que se aparece en la línea de fuego. Arenga para el que lucha. Llama intensa de la resistencia. Palabra bálsamo del combate.
En Pedro Rojas el poeta canta al propagandista que remueve conciencias sin más material que su palabra y su dedo grande. Pedro Rojas no es sólo el activista de la causa, es también el hombre que tiene cuerpo y pensamiento, que tiene familia y tiene ideales, que es productor y soñador.
Vallejo distingue la España purísima, la España republicana de la España oscurantista, de la España conservadora y feudal. La España rebelde, la España de “La Pasionaria” y de los miles de hombre que pelean porque querían una sociedad fraterna y solidaria está en su poesía. Al final, esa España pierde la guerra y sus combatientes son asesinados en masa y los que viven se van por los caminos del mundo. La España conservadora es la que triunfa.

Si Pablo Neruda lleva a España en el corazón, Vallejo la lleva en la sangre y en su costado izquierdo. Con la genialidad y la sensibilidad de un poeta avizor, mira más allá de los muros de la noche, por eso, antes de que todo esté consumado hace un llamado a los niños del mundo para que vayan a España a buscarla, si fuera necesario.

Ese es el motivo que mueve a los artistas y por eso, los que se consagran desde su vida y con su arte a servir a la humanidad señalan que no existe el arte puro, como tampoco existe el “arte por el arte”.

Vallejo nutre su poética de sus emociones y de las acciones que se dan en el mundo. Como todo artista, fusiona su mundo interior con el mundo exterior.
Esa fusión se encarna en un Vallejo granítico de honestidad. El pueblo español, los trabajadores, las masas y los Partidos de raíces populares tienen en Vallejo a un poeta que en los duros momentos de la guerra estuvo con ellos hablando de la vida y la esperanza. Su vida, por eso, está llena de mundo.

CÁTEDRA VALLEJO

Espacio abierto para opinar y reflexionar sobre la vida y obra de quien es el más representativo de los escritores peruanos: César Vallejo Mendoza. En éste podrán opinar los lectores que quieran decirle algo al poeta miliante de la esperanza y los que deseen, con su crítica, contribuir a mejorar este espacio.

Chilalo Cuatrojos.

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Somos los chilalos, nietos de Mec non, hijos del algarrobo y de la arcilla, hermanos de Cutivalú, el rebelde que se enfrentó a los españoles en las primeras noches del colonialismo. Somos los comuneros alados de Catacaos, capital de los tallanes.

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Nació en Ccatacaos, distrito del departamento de Piura que en el periodo prehispánico fue capital de la cultura Tallán. Estudió Licenciatura y Maestría en Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de: Pedagogía Popular en la Escuela; Horacio, Maestro y Líder; Testimonio para Micaela (poesía), Canciones de la Lluvia (poesía), Víctor Pablo Salvador (poesía); Educación en Valores (varios autores); Julio C.Tello, maestro (varios autores); Detrás de la Crisis de la Educación (debate). Ejerce la docencia universitaria.