jueves, 18 de marzo de 2010

Ya va a venir el día...


HOMENAJE A CESAR VALLEJO


LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS Y COMUNICADORES

DE RADIO, TELEVISÓN Y AGENCIAS

INVITAN A LA CONFERENCIA

VIDA Y OBRA DE CÉSAR VALLEJO.

PONENTE:

JULIO YOVERA BALLONA,

DOCENTE DE CÁTEDRA VALLEJO,

UCV LIMA.

MARTES 30 - HORA: 5.30 P.M.

AUDITORIUM JOSE FAUSTINO SANCHEZ CARRION (CONGRESO DE LA REPUBLICA)

JR. AZÁNGARO 468, LIMA,
MARZO DEL 2010.

CÈSAR VALLEJO... VIVE !


GRAN HOMENAJE AL VATE UNIVERSAL

CESAR VALLEJO

VIDA Y OBRA

EXÉGESIS

PARTICIPACIÓN:

CARLOS CASTILLO

RAÚL CHÁVEZ

EMILIO SÁNCHEZ LIHON

JULIO YOVERA


POESÍA:

ARMANDO AZCUÑA Y

SEGUNDO VARA


CONCIERTO EN VIVO:

JULIO HUMALA

EN LA TIERRA DE VALLEJO


CONDUCCIÓN:

RAMÓN NORIEGA

MIÉRCOLES 24 DE MARZO 2010. 7 pm. Hora exacta.

Local: CAFAE de Educación.Av. Arequipa 2985.

San Isidro,Lima, PERÚ Ingreso libre.

Se agradece su gentil asistencia.


lunes, 22 de febrero de 2010

IV Festival: Palabra en el Mundo

Convocatoria
IV Festival: Palabra en el Mundo,

Vorto en la mondo, Palavra no mundo, Parola nel Mondo, Worte in der Welt, Rimayninchi llapan llaqtapi, Paraula in su Mundu, Cuvânt în Lume, Parole dans le Monde, Ordet i verden, Word in the world, Palabra no mundo,
Ñe’ê arapýre, Paraula en el Món, Chuyma Aru

20 al 25 de mayo del 2010

La diversidad hace más ancho el mundo


A las y los poetas que también son personas de palabra, organización y acción;
a las maestras y maestros, en la tarea de alumbrar futuros;
a las y los periodistas, que no callan verdades;
a las trabajadoras y trabajadores de la cultura, aquellos que hacen florecer los sueños.
En un principio fue la intención de mover montañas, éramos los pocos que creen que todo es posible. En la soledad de un instante de quietud o en la febril actividad de buscar un lugar posible, jutamos nuestra voz a otra y echamos a correr la palabra en busca de un eco mayor.
Desde trescientos cincuenta puntos en el planeta Tierra, hubo respuesta. Mayor que lo esperado, menor de lo necesario. Pudiéramos quedarnos en la simple contemplación o adularnos entre nosotros o pensar que lo logrado es insuperable. Preferimos la responsabilidad de continuar sumando, que la poesía tiene valor si logramos que se escuche.
En este andar hemos aprendido que la poesía es algo más que palabras: una hoja que cae, un niño sonriendo, una madre que amamanta, una copa que se alza para celebrar la amistad y el esfuerzo, un paisaje que acompaña nuestro caminar, un recuerdo, una esperanza, pero también hemos aprendido que la poesía es todo lo necesario, “lo que no tiene nombre”, lo que se puede hacer de nuevo o lo terrible; como una verdad nunca dicha, como una herida que no cierra o el azote del odio de un ser humano contra otro ser humano.
No es de lamentos ni de falsas alegrías que queremos hablar; es de diversidad, paz, aire, pan, fraternidad, agua, trabajo, amistad... las flores de la vida. Todo aquello que hace más ancho el mundo.
Llamamos a abrirle ventanas y puertas a la realidad, a inundarnos de fuerza pura, a entregar humanidad, a crecer juntos, a sumar fuerzas y acoger en cada lugar la audacia de poetizar la vida. Las formas pueden ser múltiples, la pasión una sóla: organizar en escuelas, universidades, teatros, cafés, restaurantes, anfiteatros, playas, parques, plazas, calles, casas particulares, casas de cultura, estaciones de radio, estudios de televisión, salas de conferencia, centros comerciales o donde la imaginación lo aconseje, una o muchas lecturas de poesía, que unidas a otras en distintos puntos del planeta, serán el IV Festival de Poesía: Palabra en el mundo, del 20 al 25 de mayo del 2010,( en quinientos puntos del planeta tierra.. o más.). Qué si son más, estaremos aún más cerca del lugar soñado en la fraternidad de la alegría.
Démosle una oportunidad a la Diversidad haciendo florecer la vida. Que todos sepan las razones de nuestro canto. Hagamos infinito el mundo!Este llamado lo hace “Proyecto Cultural SUR Internacional”, “Revista Isla Negra” y el “Festival Internacional de Poesía de La Habana”, en cada lugar lo pueden asumir como suyo y trabajar en común acuerdo las más diversas entidades culturales. Lo dejamos en sus manos en la esperanza de que cada uno le agregue corazón, fuerza y razones para que la poesía sea algo más que palabras.
Vorto en la mondo (esperanto), Palavra no mundo (portugués), Parola nel Mondo (italiano), Worte in der Welt (alemán), Rimayninchi llapan llaqtapi (quechua), Paraula in su Mundu (sardo), Cuvânt în Lume (rumano), Parole dans le Monde (francés), Ordet i verden (danés), Word in the world (inglés), Palabra no mundo (gallego). Ñe’ê arapýre (guaraní), Paraula en el Món (catalán ),Chuyma Aru (aymara)...
En breves líneas
Palabra en el mundo es una iniciativa unitaria y se construye desde la participación de todos. La idea básica es que cada uno de nosotros arme una actividad poética en su ciudad, la suma de todas nos dará como resultado un Festival de Poesía En Todas Partes.Quienes lo acojan en cada lugar, están en la plena libertad de integrarle las variantes que se estimen necesarias: música, teatro, artes plásticas, títeres, fotografía, películas, etc.
La publicidad debe llevar el encabezado:

IV Festival: Palabra en el Mundo,

Vorto en la mondo,Palavra no mundo,Parola nel Mondo, Worte in der Welt,Rimayninchi llapan llaqtapi, Paraula in su Mundu, Cuvânt în Lume,Parole dans le Monde, Ordet i verden,Word in the world,Palabra no mundo, Ñe’ê arapýre, Paraula en el Món,Chuyma Aru.

20 al 25 de mayo del 2010
La diversidad hace más ancho el mundo
y se añade la institución, el grupo, etc, que convocan a nivel local en cada punto de encuentro.Promoción:Todos los organizadores asumen la misión de promover entre sus contactos el Festival, en la idea de lograr la más amplia participación de público y ampliar el Festival a otras ciudades y países.Poesía en la escuela:Charlas de poetas en escuelas; los mismos docentes que hablen de poesía, que los chicos escriban o elijan una poesía y la ilustren; con estas ilustraciones puede montarse una muestra en la escuela o intercambiarse con otras que participen o incluso ponerla en las vidrieras comerciales de la ciudad. Universidad:Organizar coloquios, seminarios o conferencias, focalizando el estudio en un tema, una generación, un poeta, etc..
También proponer y realizar recitales, muestras de poesía ilustrada, actividades de estudio sobre poesía. Las secretarías de Extensión u órganos de vinculación con la comunidad ya tienen la dinámica necesaria para estas propuestas, en el espíritu de integracion: comunidad universitaria- sociedad.
Radio:Durante los días del Festival hacer un programa o microprogramas de poesía, con poetas invitados, entrevistas, lectura, etc. Se puede también transmitir los encuentros poéticos en el marco de Palabra en el mundo.Televisión:Puesta al aire de un programa o serie de entrevistas a autores locales o incluso cápsulas culturales con poesía leída en el estudio o exteriores. También placas musicalizadas con audio de lectura de una poesía. Etc.Prensa y revistas:Los periodicos pueden publicar una página o un suplemento de poesía. Las revistas puden participar con un número especial dedicado a la poesía.Bibliotecas:Organizar homenajes a poetas o recitales de poesía. Difundir en esa semana, de manera especial, el patrimonio poético de la Biblioteca invitando a la lectura a la comunidad.Jardínes Botánicos, campus universitarios, parques:Organizar una lectura y plantar un árbol por la poesía o en homaneje a uno o varios poetas, con la idea simbólica de crear, con el tiempo, un “Bosquecito de la Poesía”, o “Bosquecito de la Palabra Poética en el mundo”, etc.Municipios:Muchas comunas han declarado la actividad de la ciudad en el marco de Palabra en el mundo: como de interés municipal. El interés de las autoridades culturales del municipio o la provincia se ha manifestado en varias oportunidades y esto ha ayudado mucho a los organizadores locales.Para ser declarado de interés se realiza un simple trámite ante las autoridades de cultura con el debido tiempo de antelación. Los municipios que lo han hecho se han visto retribuidos enormemente con el éxito de cada convocatoria, que ha tenido eco en diversos medios, no sólo locales.Compromisos:A cada organizador se le enviará el póster promocional vía mail para que pueda ser impreso y distribuido; también – por la misma vía- el certificado de participación para los asistentes.
A cada organizador le solicitamos los siguientes datos (que serán incluidos en los programas generales y dados a difusión):pais: ciudad:lugar exacto:dia y hora:organizadores:poetas participantes.Coordinador para Palabra en el mundo y mail de contacto:Apoyos de:Para programas de radio y tv debe agregarse:Emisora / programa/ conductores, si tiene emisión por la web el link.Para las escuelas:Niveles que participan, docentes y otros datos institucionales que sean oportunos.Cada organizador debe comunicar los avances y hacer un resumen de resultados.
¡Nada puede acallar el canto, cuando existen justas razones!En poesía!
Un abrazo cordial

Tito Alvarado (presidente Proyecto Cultural Sur) pcsur@aei.ca
Gabriel Impaglione (director Revista Isla Negra) poesia@argentina.com
Alex Pausides (presidente Festival Internacional de Poesía de La Habana) proyectosurcuba@uneac.co.cu

martes, 10 de noviembre de 2009

El aroma de la tierra en Los heraldos negros


En homenaje a Santiago de Chuco, la tierra de César Vallejo


Por Julio Yovera B.

César Vallejo el más universal de nuestros poetas es la concreción de una sensibilidad creadora que tiene sus raíces en Santiago de Chuco, la capital de la provincia andina del departamento de La Libertad, donde nació hace ya más de un siglo. En mucho, el poeta se debe a su tierra madre, pero, a la vez, Santiago de Chuco le debe su universalidad a César Vallejo.
El autor de Los heraldos negros ha globalizado su propio nombre, sus obras y el nombre de su pueblo, pero al mismo tiempo, ese pueblo llenó su alma de emociones, sus retinas de imágenes, sus oídos de música, su olfato de aroma verde y su piel de vibras para captar la vida en su esencia.
Si Vallejo es una fuente inacabable de poesía, el misterio no descifrado del todo, el hombre que polariza, el escritor que se renueva dialécticamente y el militante de una esperanza que pervive, ello se debe en gran parte a que nació y se crió en un lugar que se yergue al pie de la cordillera bajo un cielo bañado de sol durante el día y acompañado de luceros en las noches.
Vallejo suele sacudirnos de frente o de costado. Lo admiramos porque en las peores condiciones jamás arrió banderas. Su solidaridad con los desposeídos no fue para él un asunto de coyuntura o de correlación de fuerzas. Militó a favor de la vida hasta el sacrificio de su propia existencia. Por todo ello los afanosos buscadores de la aurora han convertido su vida y su obra en patrimonio.
Vallejo goza del reconocimiento de la humanidad por su condición de profeta desterrado o de Quijote solidario. Tiene nuestra admiración porque fue el poeta que supo elevar el mundo andino a dimensiones planetarias. Goza de nuestro reconocimiento porque conservó sus raíces. Nuestra adhesión a su vida y sus postulados se debe al hecho que en plena crisis integral del sistema capitalista, en medio de las hordas nazis y fascistas, se mantuvo honestamente combatiente.
Ese Vallejo que nos dice que hay que prepararnos porque ya viene el día, tiene una etapa en la que su poesía no solo huele al aroma fresco de la tierra que lo vio nacer, sino que su poesía es la misma tierra que lo vio nacer.
La poesía del autor de Los heraldos negros está concebida de maizales, trigales, capulíes, verdura, lilas, amapolas, leños y rosas. También está hecha de establo, de sudor de arriero, de adobe, de pan calientito y de chicha de jora. Hay que conocer la floresta de Santiago de Chuco, de Cachicadán, de Santa Cruz de Chuca, de Mollebamba, etc., para entender esa unidad geográfica, telúrica y ecológica, que le da a Vallejo los recursos para lograr una poesía que en todo momento es oración de la tierra o canción del agua.
Si la poesía en general es fuego o manantial. Nieve imponente o valle humilde. Chicoria amarga o polen dulce. Si es espada de guerrero o rosa de pétalos blancos. Si es olivo de amor o relámpago de ira, entonces la racionalidad jamás podrá entenderla. Si es savia del pueblo o raíz de la tierra. Si es canto de combate u oración de la paz, entonces su destino es la inmortalidad.
La poesía de Los heraldos negros se mueve como los ríos, de manera permanente: agitada o lenta, silenciosa o sonora. Parafraseando al viejo griego Heráclito de Efeso, es y no es al mismo tiempo.
He ahí el “secreto” de la vigencia de Los heraldos negros que tuvo en Vallejo a su creador - hacedor.
El poeta de los Heraldos negros se metió en el alma de su pueblo, pueblo que tiene el tiempo de los molles, la misma edad de las piedras, y lleno de una telúrica que atraía a la luna con la misma fuerza que el imán al acero. Esta parte de la patria está gestada de vida y poesía. Más de una voz, peruana o extranjera, ha reconocido que el Perú no es solo una diversidad étnica, también es una diversidad geográfica, cultural, ambiental y ecológica.
El Perú es un emporio de flora y fauna. No en vano cuando llegaron los europeos se llevaron, además del oro y de la plata, las diversas variedades que incrementaron el potaje de los nobles y también el fiambre de los pobres. Ese fue el antecedente de las proyecciones de la gastronomía de los pueblos del Perú.
Veamos algunos casos de presencia de la tierra amada en la obra primera del poeta.
Cuando se incursiona en la poesía, sobre todo en aquellos tiempos de epidemia colonial, los poetas evitaban hablar de la vida pueblerina. Los modernistas, incluyendo a Rubén Darío, exhibían una grandilocuencia que servía para halagar a las musas / hadas.
En Los heraldos… una de las motivaciones poéticas es la mujer, pero no es una diosa de busto griego, ni de cabellos de oro, sino la hembra sencilla del ande, con su “falda de franela”, a quien él recuerda con nostalgia bajo el viento lento de la añoranza.
La andina Rita es una mujer de “junco y capulí”. El junco es la paja que nace en los suelos húmedos, generalmente al pie del río. Nos imaginamos a una mujer delgada y de andar ondulado como el junco movido por el viento. El capulí es una fruta color rosado (¿o guinda?)que solía ser parte del paisaje de Santiago de Chuco. Es redundante decir que las mejillas de las mujeres del Ande tienen el tono de un capulí o de una granadilla.
La mujer que evocaba el poeta, la Rita de junco y capulí, tenía un sabor de “caña de mayo del lugar”. Las cañas del ande norteño son de distintos tipos. Las hay de tallo largo y las hay de tallo ancho. Las dos son dulces y los lugareños suelen tomarlas para sentir que el sumo se hace divinidad en la garganta. La mujer en este caso tiene el sabor de una caña dulce. La tierra le ofrece brinda metáforas al poeta y éste la toma a manos llenas.
Imágenes de la misma fibra de Idilio muerto abundan en la poesía de Los heraldos negros. Hay una pastora vestida “en su humildad de lana heroica y triste” y a pesar de todo se contagia de alegría, de fiesta de pueblo capaz de cosquillear la noche con luces de bengala que se parecen a “trigos de oro” (II Terceto Autóctono).
A la crítica oficial, que veía y sentía con ojos y con alma coloniales, le disgustaba que algún osado poeta trasladara el pueblo andino al reino de la poesía. Les resultaba ofensivo un arte como el de Vallejo. Esto explica en gran parte el silencio de la crítica cuando salió a la luz Los heraldos negros, en 1919 aunque con fecha 1918 en la tapa del libro, como explica también las frases de Clemente Palma que veía en el poeta la encarnación del desvergonzado que deshonra a la sociedad y la cultura trujillana.
Vallejo se extasió de vida y poesía. Bañó sus huesos con chica de jora, la bebida ancestral de los pueblos prehispánicos. Y como acontecía entonces se bebía de manera solemne y ritual. Alrededor de un poyo (lugar de encuentro y de tertulia de las familias andinas (beben) “…labios en coro / la eucaristía de una chicha de oro.” (I, Nostalgias Imperiales).
Y mucho más: “el humo oliendo a sueño y a establo” (Nostalgias imperiales) se penetró en su piel, de manera que ya en Trujillo o en Lima, en París o en Moscú, cuando se hace universal en sus células rojas porta su espíritu andino. No ignora jamás “La Grama mustia” (nostalgias imperiales). Tampoco olvida “el tamarindo de su sombra muerta. (Hojas de ébano)
Seguramente comparó la lluvia gris del cielo de Montmartre con el “aroma de aguacero” de Santiago de Chuco. Y cuando pedía un pan para su sed de justicia, y no solo para calmar su hambre, acaso añoraba sus biscochos servidos por su madre en una mesa de ternura.
Vallejo transitó por los caminos del mundo y fue convirtiéndose en una de las voces universales de la humanidad, pero siempre tendía presente: “La rosa azul que alumbra y da el ser al cardo! (La voz del espejo). En ocasiones cuando el sistema lo golpeaba acaso vendría a su mente “La Mano de agua” (Absoluta), que los humildes pedían y que los moribundos de la guerra clamaban.
Vallejo transitó por diversas sendas del mundo pero lo hizo como el arriero aquel que iba y venía por los caminos de herradura de Santiago de Chuco.
“Arriero, con tu poncho colorado te alejas,
saboreando el romance peruano de tu coca.” (Los arrieros)
En suma, para explicarse a Vallejo integral hay que partir de Santiago de Chuco pues fue un heraldo de pies en tierra que se echó a andar llevando su tierra y sus bondades en su corazón, en sus células rojas y se hizo universal sin hacer a un lado el aroma de la tierra que lo vio nacer.
Muchos de los que admiran su obra no conocen sus raíces. Si lo supieran, vendrían a Santiago a encontrarse con la fuente inagotable de su poesía hecha de la tierra nuestra de cada día.


julioyovera@gmail.com

martes, 30 de junio de 2009

Homenaje: El docente César Vallejo


Por Julio Yovera B.

Experiencia de Vida
En 1910 César Vallejo deja Santiago de Chuco y va a Trujillo con el propósito de estudiar en la Universidad Nacional. Se inscribe en la Facultad de Letras. Al año siguiente, con la intención de estudiar medicina, se traslada a la capital, mas, tiene que posponer su propósito y ejerce la docencia particular en Huanuco.
Entre los años 1913 y 1918 es docente en Trujillo y Lima: Centro Escolar de Varones, Colegio San Juan, Colegio Barrós y Colegio Nuestra Señora de Guadalupe; además, trabaja como empleado en la Hacienda Roma (1912). Tiene la oportunidad de conocer in situ las denigrantes condiciones de vida de los pobres.
Vallejo mira aterrado la miseria espantosa de los peones a quienes los terratenientes en complicidad con los capataces – como lo narra con la autoridad que le reconocemos a Georgette de Vallejo en su libro Allá ellos, allá ellos, allá ellos… - les dan aguardiente a crédito con el propósito de endeudarlos de por vida.
De manera que su condición de simple fuerza de trabajo y de parias acaba con la muerte. No es diferente la situación de los trabajadores mineros de Quiruvilca que Vallejo también llega a conocer porque fue empleado de dicha empresa; ya en Europa aflorarán como insumos de su vigente novela El Tungsteno.
Las experiencias de vida, Vallejo la guardará para siempre en su mundo interior. Entiende que la explotación no sólo es económica, sino también un acto de degradación y deshumanización. Por lo demás, ésta forma de explotación es una práctica institucionalizada y transversal en el viejo orden oligárquico, en el “moderno” orden capitalista y aún en la “post modernidad” de estos tiempos.

Sociedad y poesía

El joven Vallejo, en Trujillo, conoce a la gente del pueblo y capta en el espíritu de los pobladores de Mansiche y Huanchaco las huellas de un pasado definitivamente grandioso, que lo anima a convertirse en su voz y en su heraldo. De ello nos habla en primer libro de poesía (Los Heraldos Negros), que aparece en 1919.


“En los paisajes de Mansiche labra
Imperiales nostalgias el crepúsculo;
Y lábrase la raza en mi palabra,
Como estrella de sangre a flor de músculo”

Percibe también el peso del poder oligárquico ante el cual el poeta se muestra rebelde, al extremo de expresar su voluntad santa de arrancarle a los que todos tienen para que haya perfecta armonía, y así crear las condiciones para la resurrección de la justicia.

“Y saquear a los ricos sus viñedos
Con las dos manos santas
Que a un golpe de luz
Volaron desclavadas de la Cruz”

Desde finales del siglo XIX, y de manera intensiva desde inicios del XX, en algunas zonas del país se dan formas de producción capitalista. En el norte costeño aparecen, de un lado, los varones del azúcar; y, de otro, el proletariado agrícola.
Estos hechos no pasan desapercibidos para César Vallejo, quien además de poseer una inteligencia abierta, tiende a sentirse solidario con los humildes y por eso expresa de manera persistente:

“Y hasta cuándo nos veremos con los demás, al borde
De una mañana eterna, desayunados todos,
Hasta cuando este valle de lágrimas, a donde
Yo nunca dije que me trajeran”

Docencia de Vallejo
Cuando hacemos la valoración de Vallejo docente lo que pretendemos es subrayar, primero, su experiencia de vida; segundo, su coherencia y toma de posición que lo compromete a buscar la transformación de esa realidad; y, tercero, su experiencia no sólo dentro del aula, que no fue poca, sino también su capacidad para hacer docencia como escritor y como periodista.

El Vallejo que conoció Ciro Alegría

En el año 1917 Vallejo es docente (en aquel tiempo la denominación común era: “preceptor”) en el Colegio “San Juan” de Trujillo. Uno de sus alumnos fue Ciro Alegría Bazán (1909 – 1967), quien con el paso de los años llegaría a hacer suya la lucha de los pobres de un mundo bien ancho pero asimismo ajeno. De hecho, el maestro César Vallejo tuvo mucho que ver con la opción de vida que asumiría su alumno años después.
A Ciro Alegría debemos la descripción fotográfica y espiritual más exacta del joven César Vallejo; si bien hecha con emoción y admiración también con rigor y objetividad. Vallejo desde joven tuvo su áurea no de santo sino de poeta. Su imagen y hasta sus gestos se hicieron imborrables en quienes detrás de una carpeta lo vieron en su rol de docente.
Leamos:
“Junto a la puerta estaba parado César Vallejo. Magro, cetrino, casi hierático, me pareció un árbol deshojado. Su traje era oscuro como su piel oscura. Por primera vez vi el intenso brillo de sus ojos cuando se inclinó a preguntarme, con una tierna atención, mi nombre.”
Ese hombre al que algunos han descrito como de rostro duro y pétreo trasmitía fuerza pero además inspiraba admiración; y es que en el aula era una solemnidad y una personalidad que impactaba:
“Aún recuerdo la sensación que me produjo su mano fría, grande y nudosa, apretando mi pequeña mano tímida y huidiza debido al azoro.
De hecho, no todos sus alumnos se sentían impactados pero los elegidos, como Ciro Alegría, eran capaces de descubrir detalles como éste:
“Él sonrió dejando ver unos dientes blanquísimos y luego me condujo hasta la puerta.”
El autor de “La serpiente de oro” recuerda las palabras cariñosas de su maestro Vallejo, quien mostraba preocupación por cada uno los niños de su aula. Esta conducta debe ser un ejemplo para los docentes de hoy, muchos de los cuales jamás dan muestras de un mínimo interés por aquellos a quienes se deben profesionalmente.
-¿Por qué te pusiste a caminar? ¿Te encontraste solo? Un niñito como tú no debe irse lejos de su salón ni de su patio... Este colegio es muy grande... ¿Estás triste?”
En Vallejo no hay nada de convencionalismo. Ni en sus gestos ni su vestimenta. La sinceridad del hombre auténtico, más aún, del poeta auténtico se da en toda circunstancia, y no deja que se le imponga yugos. Por eso, Vallejo se muestra irreverente. Ciro Alegría retrayendo recuerdos de tiempos que mantuvo vívido en su memoria, dice:
“ Me di cuenta de que el profesor no se recortaba el pelo como todos los hombres, sino que usaba una gran melena lacia, abundante, nigérrima. Sin saber a qué atribuirlo, pregunté en voz baja a mi compañero de banco: "¿Y por qué tiene el pelo así?". "Poeta es poeta", me cuchicheó”.
Y he aquí que se revela como una anunciación la personalidad del docente César Vallejo. Ya no es solamente el poeta, es el docente poeta o el docente puro que hace milagros con todo su ser para producir aprendizaje entre sus alumnos.
“La personalidad de Vallejo se me antojó un tanto misteriosa y comencé a hacerme muchas preguntas que no podía contestar. Él había de sacarme de mi perplejidad dando, con la regla, dos golpecitos en la mesa. Era su modo de pedir atención. Anunció que iba a dictar la clase de geografía y, engarfiando los dedos para simular con sus flacas y morenas manos la forma de la tierra, comenzó a decir:”
“-Niñosh... la Tierra esh redonda como una naranja... Eshta mishma Tierra en que vivimos y vemos como shi fuera plana, esh redonda.”
Y continúa:
“Hablaba lentamente, silbando en forma peculiar las eses, que así suelen pronunciarlas los naturales de Santiago de Chuco, hasta el punto en que por tal característica son reconocidos por los moradores de las otras provincias de la región.”
”Se levantó después para dibujar la Tierra en el pizarrón y durante toda la clase nos repitió que era redonda, no siendo eso lo único sorprendente sino también que giraba sobre sí misma. Dio como pruebas las de la salida y puesta del sol, la forma en que aparecen y desaparecen los barcos en el mar y otras más. Yo estaba sencillamente maravillado, tanto de que este mundo en el cual vivimos fuera redondo y girara sobre sí mismo, como de lo mucho que sabía mi profesor. Cuando la campana sonó anunciando el recreo, César Vallejo se limpió la tiza que blanqueaba sobre una de sus mangas, se alisó la melena haciendo correr entre ella los garfios de sus dedos, y salió. Fue a pararse de nuevo junto a la puerta y estuvo allí haciendo como que conversaba con los otros profesores. Digo esto porque tenía un aire muy distraído.”
Percibimos aquí una de sus más trascendentes y destacadas cualidades. Cuando Vallejo, después de ir al encuentro de la “sociedad del porvenir” como él le llamó a la ex Unión Soviética; cuando estuvo en el seno de la guerra civil española, cuando estuvo en París, jamás negó ni escondió su condición de peruano y de andino. Por eso entre los sectores que trabajan cultura y educación hay consenso en la aceptación de que el aporte de Vallejo son componentes espirituales de la identidad nacional y por tanto sustantivos en un Proyecto Nacional de Educación y en un Proyecto Nacional de Desarrollo.
Es verdad que el poeta en el aula no tiene la aceptación entusiasta y unánime de sus alumnos. Ningún docente, ningún hombre, la tiene, más si es un poeta, y más si es un poeta que toma posición abierta por los que sufren.
Desde un comienzo Vallejo va a encontrarse con personas que le brindan sus enconos, sus desamores y sus odios más biliosos y atormentados. El más conocido de su juventud es el que recibe de don Clemente Palma, quien lo invitara a hacerle un favor al pueblo trujillano tirándose a las rieles del tranvía. En honor a la verdad, no fue el único; hubo muchos Clemente Palma después.
“En Trujillo, Vallejo tenía detractores tenaces así como partidarios acérrimos. En casa, como en todas las de la ciudad, las opiniones estaban divididas”
Ciro Alegría describe con éxito la figura del maestro de aula César Vallejo. Si reparemos el momento del desfile cívico, la gente al verlo exclama: “¡Ahí va Vallejo!”. Es identificable por donde va. Desde sus años mozos, su semblante y su figura sobresale entre la multitud.
“No me cabía duda de que ese hombre extraño era un gran artista, aunque a nadie hubiera podido explicarle bien por qué lo creía. Esta ocasión llegó una tarde, antes de clase. Uno de mis compañeros manifestó que su padre afirmaba que Vallejo no era nadie, ni siquiera como poeta. Mi madre me había dicho que honrara y respetara a los maestros, porque su tarea es muy noble, y le reproché:”
”-¿Y qué? Es profesor y eso es bueno...”
“-¿Crees que ser profesor es una gran cosa? Y todavía ser el último profesor de un colegio, el de primer año... Un "muerto de hambre"...
Asimismo, el testimonio nos da a conocer los desprecios de los sectores sociales poderosos contra el maestro César Vallejo. Los alumnos que provienen de las familias acomodadas traen al aula los comentarios que escuchan en sus casas, sin ningún recato lo llaman “muerto de hambre”.
De hecho, el desprecio de estos sectores contra el profesor y poeta Vallejo es la expresión del desprecio que sienten los grupos de poder contra los maestros en general.
Recién comencé a darme cuenta del desdén con que se mira a los profesores en el Perú. El chico que hablaba era miembro de una de las grandes familias de la ciudad, e hijo de un médico famoso. Estaba muy pagado de todo ello y, para terminar de apabullar al pobre profesor, dijo:”
“-Ni siquiera como poeta sirve... mejor es Chocano. Es lo que dice mi padre, que sabe lo que habla.”
“Al recordarlo, siempre tuve la impresión de que estaría haciendo un duro camino de artista y hombre cargado de penas y distancias.”

El testimonio refiere el mundo interior del poeta. “Sus ojos oscuros brillaban como si hubieran lágrimas en ellos”. “Nunca he visto un hombre que pareciera más triste”.
Vallejo encarna la trayectoria de vida de una parte de la humanidad que construye su futuro y que al ser sometida pierde su libertad y sus posibilidades de realización. Vallejo encarna la esperanza y el optimismo de esa cultura.
Vallejo es un ejemplo de maestro. Cierto. No todos los maestros pueden ascender a las cimas de la poesía, no están obligados a ello. Lo importante es que den todo de sí y que pongan en el centro de su diario trajín a sus alumnos para que éstos logren aprendizajes fundamentales y se comprometan con el país y las mayorías de las mayorías.
En la descripción de Ciro Alegría vemos a un Vallejo preocupado, esmerado por sus alumnos. Hoy cuando los maestros han perdido mucho de su autoestima y de la estima a sus alumnos, Vallejo también es un referente para los que ejercen la responsabilidad de educar a los hijos de nuestro pueblo.
El escritor Ciro Alegría sin que tenga – estamos seguros- el propósito de resaltar las cualidades didácticas y metodológicas del docente César Vallejo, hace una apreciación pedagógica de su maestro. Nos muestra un docente que hace pedagogía recurriendo al auxilio de la poesía, que brota en él desde el fondo de su alma de manera natural.
Ese es el maestro César Vallejo, que ya en Europa fue maestro de marxismo. Sus alumnos ya no eran los niños de Perú, sino los obreros de París. Pero este será un tema de un próximo artículo.

martes, 16 de junio de 2009

Carta de Toro Sentado al presidente norteamericano Franklin Pierce

La lucha de las poblaciones nativas contra la "modernidad" y el "desarrollo" siempre dio hermosas lecciones de vida a la humanidad. He aquí una declaración de un jefe piel roja, que responde al interés del presidente norteamericano de comprar sus tierras. Bueno, el presidente de los Estados Unidos quería comprarlas, el presidente del Perú pretendía arrebatarlas para provecho de sus insatisfechos socios. Julio Yovera B (Chilalo Cuatro ojos)


"El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra?

Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo.

La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.
Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros.

Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras.

Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros.
El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados.

Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra
lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo.

Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos.

Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará
la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.
No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra.

La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos.

¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.
El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre.

El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor.

Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha.

Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir.

¿Qué es el hombre sin los animales?
Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre.
Todas las cosas están relacionadas entre sí.

Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos.
Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados.

Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.

Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.

Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos.

Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco.

Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial.

Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes.

¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció.
¿Dónde está el águila? Desapareció.
Así termina la vida y comienza la supervivencia......"
__._,_.___

miércoles, 3 de junio de 2009

De verdad, Vallejo en los Infiernos



Eduardo González Viaña


Tomado de Bosque de Palabras



“César Vallejo escuchó los pasos de su madre trajinando en la cocina y tarareando una canción. Su voz era sobrenatural. Iluminaba los espacios y hacía que se perdieran el peso y la densidad de los objetos.
Escuchándola, y sin darse cuenta, César dejó caer la taza de café y aquella no hizo ruido al chocar contra el suelo. Cuando la madre caminaba cantando, el mundo recuperaba la naturaleza musical de su origen. La luz se partía. Los arroyos y las montañas, el viento y los árboles parecía que cantaban. Llegaba la noche, y hasta la luz de la Luna comenzaba a temblar.”
-Ahora, no me diga usted que este libro es cien por ciento real- me reclama un periodista italiano con motivo de la edición de mi novela “Vallejo en los infiernos” en ese idioma.
Acaba de leer en voz alta el fragmento anterior, y, aunque lo considera bello, le fastidia que una taza de café no haga ruido al chocar con el suelo.
-No. No es real.-respondo.
- Ah… ¿Admite usted que lo que escribe no es real?
-No es real una vez. Lo es dos, tres y muchas veces más.
Lo digo por varias razones.
La primera: Como lo denuncio en mi novela, César Vallejo fue en realidad un preso político y un candidato a pasar largo tiempo en la cárcel o a morir de súbito castigado por sus ideas socialistas. Los críticos y comentaristas de su obra suelen dedicar sólo unas líneas breves –y a veces mezquinas- a este hecho, que es fundamental en la gesta de “Trilce” y en la comprensión de ese libro y del propio país que le da origen.
Nuestro poeta fue testigo y denunciante de un acto criminal ocurrido en Santiago de Chuco, su pueblo, (1920) cuando azuzados por los poderosos, los gendarmes acantonados allí se levantaron en armas, intentaron eliminar a las autoridades locales y asesinaron a un intelectual amigo del poeta. Con piedras y con sus propias fuerzas, los vecinos impidieron que aquello se convirtiera en un genocidio.
La acción judicial fue iniciada contra los gendarmes y sus instigadores. Sin embargo, movida por fuerzas misteriosas, la Corte Superior de Trujillo la convirtió en una investigación judicial contra los denunciantes y las propias víctimas. El juez ad hoc enviado al lugar de los hechos festinó trámites, fabricó pruebas, inventó personas, dibujó firmas de personas ausentes y, bajo tortura, obtuvo la confesión de un supuesto autor material de los crímenes quien decía haber sido armado por Vallejo.
Cuando el abogado del poeta, pidió que el supuesto sicario fuera llevado ante la Corte de Trujillo, la “justicia” lo envió atado al lomo de una mula bajo custodia armada. A la mitad del camino, sus captores lo bajaron del animal y lo mataron a balazos aduciendo que había intentado huir.
Por casualidad, el juez ad hoc era también abogado de poderosas empresas donde habían estallado sublevaciones sociales, Casagrande, que en vez de salarios ofrecía coca y raciones de comida a sus trabajadores, y Quiruvilca, la mina donde miles de indios eran empujados a trabajar 20 horas al día hasta la extenuación, la tuberculosis y la muerte.
En la Universidad de Trujillo, había nacido entonces una generación de jóvenes intelectuales atraídos por el socialismo, por el anarquismo o por la sola idea cristiana de liberar a los oprimidos. Las grandes empresas y sus agentes querían escarmentarlos, inventarles algún sambenito y eliminarlos físicamente si fuera posible. Vallejo fue la víctima escogida, el incendiario, el terrorista de la época.
La segunda razón para aducir la realidad de mi novela es algo que no se suele contar: Vallejo, uno de los grandes poetas de la lengua castellana en el siglo XX, no pudo regresar jamás a su país. Si lo hubiera hecho, habría sido conducido de inmediato a los infiernos de alguna cárcel tremebunda. Ello se debe a que el proceso penal instaurado contra él nunca se extinguió, y sus enemigos anduvieron todo el tiempo buscando la extradición.
Los comentarios académicos obvian este hecho, y aluden a una risible “pasión metafísica” su imposible retorno.
La tercera razón, por fin, es que lo que fue real en 1920 se repite hasta la saciedad en nuestro tiempo. Quiruvilca, -denunciada por Vallejo en su “Tungsteno” y evocada en mi libro “Vallejo en los infiernos”- se parece entrañablemente en los días actuales a Yanacocha. Esta mina de oro, la más rica del mundo, se encuentra ubicada en Cajamarca, una región “vallejiana” en la que el setenta por ciento de la población padece extrema pobreza. Las denuncias de contaminación son frecuentes. Por fin, los sacerdotes que encabezan la protesta son amenazados de muerte y perseguidos por una banda de forajidos en estrecha relación con el cuerpo de seguridad de la mina.
-Amigo Gianluigi.- le digo al periodista. -Tiene usted razón. “Vallejo en los infiernos” no es real una vez. Lo es una y otra vez. Espero que no por mucho tiempo. Y también es real que un facineroso a sueldo, armado de un martillo, esperaba al poeta para acabar con él en las oscuridades del calabozo donde pasó su primera noche.
Esas son realidades diabólicas. Otras, y muy diferentes son las realidades poéticas. Y por obra de ellas, es verdad que la taza de café se quedó flotando. Y también es verdad que:
“Cuando la madre caminaba cantando, el mundo recuperaba la naturaleza musical de su origen. La luz se partía. Los arroyos y las montañas, el viento y los árboles parecía que cantaban. Llegaba la noche, y hasta la luz de la Luna comenzaba a temblar.”


Eduardo González Viaña,
Perú
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Nació en Ccatacaos, distrito del departamento de Piura que en el periodo prehispánico fue capital de la cultura Tallán. Estudió Licenciatura y Maestría en Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de: Pedagogía Popular en la Escuela; Horacio, Maestro y Líder; Testimonio para Micaela (poesía), Canciones de la Lluvia (poesía), Víctor Pablo Salvador (poesía); Educación en Valores (varios autores); Julio C.Tello, maestro (varios autores); Detrás de la Crisis de la Educación (debate). Ejerce la docencia universitaria.