miércoles, 12 de noviembre de 2008

La responsabilidad del escritor


Discurso de César Vallejo

“Traigo el saludo de mis compañeros al pueblo español que lucha con un interés sobrehumano, con una vocación sin precedentes en la HISTORIA y que está asombrando al universo
Vosotros sabéis que en el Perú, al igual que otros pueblos de América, vive bajo el dominio de una dictadura implacable; esta dictadura se ha exacerbado. No se consciente que se pronuncie una palabra respecto de la República española en las calles de Lima ni en ninguna ciudad de la República. Los escritores han organizado una campaña de programa enorme en las más apartadas regiones del país, y esta campaña ha merecido la condena del gobierno.
Con este saludo de los escritores de nuestro país os traigo el saludo de las masas trabajadoras del Perú. Estas masas, contrariamente a lo que podáis imaginaros, tratándose de un país que arrastra una vieja cadena de ignorancia y de oscuridad, ha podido desde el primer momento apercibirse de que la causa de la República española es la causa del Perú, es la causa del mundo entero. ¿Por qué, me preguntaréis, esta capacidad de rapidez con que las masas del Perú y del mundo entero se han dado cuenta de sus deberes hacia la República Española? La explicación es clara: los pueblos que han sufrido una represión, una dictadura, el dominio de las clases dominantes, poderosas durante siglos y siglos, llegan por una aspiración extraordinaria a tener esta rapidez; porque un largo dolor, una larga opresión social, castigan y acrisolan el instinto de libertad del hombre a favor de la libertad del mundo hasta cristalizarse en actos, en acción de la libertad.
Las masas trabajadoras de América luchan, pues, al lado de las masas trabajadoras de España.
Hacen mal los Estados y Gobiernos de América en tratar de impedirlo, porque a pesar de estas obstrucciones, de estas detenciones, de estas persecuciones, estas masas llegan a organizar una acción de conjunto a favor de la República Española.
Camaradas, los pueblos latinoamericanos ven claramente en el pueblo español en armas una causa que les es tanto más común cuanto que se trata de una misma raza y, sobre todo, de una misma historia, y lo digo, no con un acento de orgullo familiar de raza, sino que lo digo con un acento de orgullo humano, y que sólo una coincidencia histórica ha querido colocar a los pueblos de América muy cerca de los destinos de la madre España.
América ve, pues, en el pueblo español cumplir su destino extraordinario en la historia de la humanidad, y la continuidad de este destino consistente en que a España le ha tocado ser la creadora de continentes; ella sacó de la nada un continente, y hoy saca de la nada al mundo entero.
Camaradas: he observado el en el curso de los debates de este Congreso, desde sus comienzos, que todos los delegados han traído la voz pálida de sus respectivos países como mensajero de la vida revolucionaria de esos países; pero hay un punto tocado muy someramente y que, a mi entender, es un punto de lo más grave; es un punto que debería haberse tocado con mayor ahínco. Me refiero ahora al respecto de la responsabilidad del escritor ante la Historia y, señaladamente, ante los momentos más graves de la Historia. Este aspecto pobre de conciencia profesional del escritor, el compañero Grao, escritor holandés, lo ha tocado de un modo admirable.
Hablemos un poco de esa responsabilidad, porque creo que en este momento, más que nunca, los escritores libres están obligados a consustanciarse con el pueblo, hacer llegar su inteligencia a la inteligencia del pueblo y romper esa barrera secular que existe entre la inteligencia y el pueblo, entre el espíritu y la materia. Estas barreras, lo sabemos muy bien, han sido creadas por las clases dominantes anteriores al dominio de la monarquía. Creo, pues, necesario llamar la atención de los escritores del II Congreso Internacional Antifascista, diciéndoles que es necesario, no que el espíritu vaya a la materia, como diría cualquier escritor de la clase dominante, sino que es necesario que la materia se acerque al espíritu de la inteligencia, se acerque a ella horizontalmente, no verticalmente, este es hombro a hombro.
Jesús decía: “Mi reino no es de este mundo”. Creo que ha llegado un momento en que la conciencia del escritor revolucionario puede concretarse en una fórmula que reemplace a esta fórmula, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero también del otro”.
Por desgracia, la conciencia de la responsabilidad profesional del escritor no está bastante desenvuelta entre la mayoría de los escritores del mundo. La mayor parte de los escritores están al lado del fascismo porque carecen de esta conciencia profesional, de esta conciencia de su acción histórica; pero nosotros tenemos de nuestro lado lo mejor del pensamiento del mundo, lo mejor en calidad. La prueba es que los escritores de mayor valor intrínseco han venido a este Congreso a manifestar su adhesión a la causa del pueblo español.
Otra prueba de que la conciencia de la responsabilidad del escritor no está bastante desarrollada es que en las horas difíciles por la que atraviesan los pueblos, la mayor parte de los escritores se callan ante las persecuciones de los gobernantes imperantes; nadie pronuncia una palabra en contra, y ésta es una actitud muy cómoda. No desearía que en estas horas de lucha en que la policía, la fuerza armada, están amenazando la vida, la actividad de los escritores y del pueblo entero, que estos escritores levanten su voz en estas horas y que tengan el valor de protestar de esta tiranía, de esta actitud.
Un camarada de los más notables dijo que de desear algo sería exigir de las Internacionales Obreras una mayor presión sobre las masas para que expresen su protesta contra la actitud de los Gobiernos respectivos, y para que bajen a la calle, a fin de prestar a la España republicana el innegable derecho que tiene de armarse contra la invasión extranjera.
Los responsables de lo que sucede en el mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo”; a nosotros, que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca pues, mover el mundo con esta arma”.
Naturalmente, el problema se reduce a un problema de tipo personal y de interés de los propios escritores, porque no movilizamos nuestras plumas, no estamos contra los gobiernos, contra la prensa enemiga, contra los escritores llamados neutrales.
En la mayoría de los casos, los escritores no tenemos heroicidad, no tenemos espíritu de sacrifico. Charloi decía: “Nosotros los escritores, tenemos una vergüenza enorme que nos hace bajar la cabeza, y es la de ser escritores”.
Hora es de asumir nuestro papel valerosamente, tanto en las horas en que estamos bajo un gobierno propicio, como también en las horas que estemos bajo un Gobierno adverso.
Estoy abusando del tiempo escaso de que disfrutamos este Congreso, naturalmente no he venido a discutir problemas de técnica profesional, pero hemos venido con un objeto, hemos venido en una misión profesional, que consiste en darnos cuenta de la materia prima que debe tener cada escritor creador, cuál es el contacto directo con la realidad, este contacto con la realidad española, que hoy más que nunca puede darnos frutos.

Para nosotros los escritores revolucionarios, un hombre culto es el hombre que contribuye individual y socialmente al desarrollo de la colectividad en un terreno libre, de concordia, de armonía y justicia por el progreso común e individual.
De aquí que cuando hemos sabido cómo el 5to. Regimiento había salvado los tesoros artísticos encontrados en el palacio del Duque de Alba, y los había salvado al precio del sacrifico de alguna vida, exponiendo la existencia de estos camaradas, haya algunos compañeros intelectuales que se hayan preguntado: “¿Es posible que el concepto de lectura se haya tamizado hasta tal punto que el hombre tenga que ser el esclavo de lo que ha hecho sacrificando su vida en servicio de una cultura, de un cuadro de pintura? Para nosotros, el concepto de cultura es otro; creemos que los museos son obras más o menos perecederas de la capacidad más gigantesca que tiene el hombre, y querríamos que en un radio de ensueño artístico, de ideal absurdo, querríamos, digo, que en esta contingencia trágica del pueblo español suceda lo contrario. Que en medio de una batalla de las que libra el pueblo español y el mundo entero los Museos, los personajes que figuran en los cuadros hayan recibido tal soplo de vitalidad que se convierten también en soldados en beneficio de la Humanidad. Es necesario darnos cuenta de nuestra misión aquí,
Es necesario que cuando volvamos a nuestros países no olvidemos la situación de esta lucha del pueblo español.
Hay que movilizar los espíritus, las masas, a favor de la República Española.
Una palabra y termino: Este Congreso de denominará Congreso para Defensa de la Cultura, pero difícilmente los intelectuales del mundo se ponen de acuerdo.
Hace algunos años, este tema fue materia de discusión interesantísimo para saber si un hombre es culto o no lo es. Un escritor inglés decía: “El hombre culto es un hombre honrado que cumple exactamente con sus deberes, con su amistad, etc. aún cuando sea un perfecto ignorante, un inepto y no sepa apreciar una sinfonía de Beethoven”.
Un francés decía: “Para nosotros un hombre culto es un hombre que se ha especializado en su ramo, y en ese caso ha hecho un descubrimiento de gran beneficio para la humanidad, aunque sea un hombre deshonesto y no honrado”.

* Conferencia pronunciada por César Vallejo, en el Congreso de Escritores Antifascistas, Valencia, España.

Vallejo y la guerra civil española

Por Julio Yovera.

PANORAMA DE ESPAÑA

España entra al siglo XX en un clima de agitación social donde el debate político es el pan del día. “Todo el mundo hablaba de política, incluso en las tertulias literarias, donde los más apasionados decían a gritos que el aire olía a pólvora”.
Es una época de intensa polarización política y cultural. De un lado, la gran burguesía y los terratenientes, los sectores conservadores monárquicos y militaristas defendiendo el viejo estado de cosas; de otro, los obreros, campesinos, los intelectuales, es decir, los sectores democráticos, populares, que aspiraban a una España moderna, republicana.

La incapacidad y el carácter de clase de la elite monárquica gobernante no le permite mejorar las condiciones de vida de las mayorías. El sentimiento por el cambio está latente. Desde finales del s. XIX e inicios del s. XX, con el auge de las ideas progresistas hay un importante avance, que es la continuación de una tendencia que anteriormente había logrado triunfos como el de la proclamación de la Primera República, que duró no más de un año (febrero de 1873 - diciembre de 1874).

Es obvio que la tradición y orgullo conservador aspira a una España feudal, eterna, aunque también es evidente que ya no es más el imperio que en sus mejores tiempos decía por boca de uno de sus monarcas “en mis dominios jamás se pone el sol”.

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870 - 1930), militar conservador y autoritario, se hace del poder a través de un golpe de Estado, gobierna desde 1923 hasta 1930. Su régimen tiene como principio: respeto a la religión, a la tradición y el orden; postulado fascistas que lo inspiran a perseguir a las organizaciones sindicales y a los partidos políticos opositores; lo que no impide que los vientos del pueblo, preñados de democracia y bienestar se sientan en todo el ámbito de la sociedad española. Se desarrollan gestas sociales que llevan a la dimisión del Dictador.

En abril de 1931 hay elecciones municipales; las ganan los republicanos. Vienen luego las elecciones generales. Nuevo triunfo de los republicanos quienes de inmediato proclaman la Segunda República. Se promulga una nueva Constitución que declara que “España es una república de trabajadores de todas las clases”. Bajo la presidencia de Manuel Azaña (1880 – 1940) se inicia un proceso de democratización de la sociedad y el Estado: sufragio, a las mujeres y los militares, derecho sociales, democratización de la tierra, educación pública.

La derecha apelando al sentimiento nacionalista y la tradición, se organiza en la Falange, organización fascista creada por Josè Antonio Primo de Rivera (hijo del antiguo Dictador).

La Segunda República, en el análisis sociológico, vendría a ser una forma de gobierno de una sociedad en transición entre un régimen feudal y un sistema capitalista moderno. En el análisis marxista es un gobierno que corresponde a la etapa de la revolución democrática, por tanto no exenta de contradicciones.

La Segunda República como proceso político es el tránsito hacia una sociedad moderna, donde la lucha por la hegemonía no se da dentro del gobierno, sino fuera de él. España –en el pensamiento de las clases conservadoras-, era una nación de tradición católica y monárquica, no podía, por tanto, tener un Gobierno Republicano, y por eso lo hostilizan primero y lo combaten después. .

Se ingresa a una lucha social intensa. Los terratenientes y la gran burguesía defienden con furia sus derechos. El proletariado y el campesinado, a su vez, están dispuestos a profundizar el proceso y hacer de España una República que resuelva los problemas de la mayorías.

En ese estado de cosas, se generan avances y retrocesos de las fuerzas sociales que habrán de confrontar, así como episodios que exacerban los ánimos.

Desde 1931 a 1933, la hegemonía favoreció a las tendencias de centro izquierda. De 1934 a 1935, la tendencia marchó a favor del centro y la derecha.
A partir de 1936 la hegemonía favoreció a la izquierda a través del Frente Popular, que orientaba el Partido Comunista.

La derecha recurre a la violencia; asesina al socialista José del Castillo Sáez (1901 – 1936).

A la vez, se produjo el asesinato de uno de los jefes políticos ultraderechistas y monárquicos, José Calvo Sotelo (1893 – 1936). Es el pretexto que la derecha necesita para iniciar la guerra. El 18 de julio el General Franco, al frente de la guarnición militar instalada en Marruecos, África, da un golpe de Estado.


VALLEJO Y SU COMPROMISO CON LA CAUSA ESPAÑOLA

Vallejo, por su amor e identificación con España (sus abuelos fueron sacerdotes españoles), por cultura, por adhesión moral y política, por convicción revolucionaria, se siente solidario con la República. La guerra civil lo ubica necesariamente en la fila de los justos, donde además están los mejores hijos de la patria de Cervantes y Quevedo, como: Federico García Lorca, Rafael Alberti, los hermanos Machado, Miguel Hernández, Picasso, entre otros.
García Lorca fue una de las primeras víctimas del odio fascista. Su vida orada con los sueños de la humanidad, con los desvelos de su pueblo y con su poesía purísima y comprometida, lo convierten en un ser peligroso y aborrecido por el poder reaccionario y por eso lo asesinan en Granada, el 19 de agosto de 1936. Uno de sus más bellos poemas es una demanda y un desafío:

“porque queremos el pan nuestro de cada día, flor de aliso y perenne ternura desgranada, porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra que da sus frutos para todos”
Vallejo no duda ni un instante y se pone al servicio de la República. Va en busca de sus hermanos poetas, de los milicianos adultos y jóvenes, de los niños, de la mujer esposa y madre; participa en un Comité de Defensa de la República. La guerra civil es una guerra de clases de connotaciones mundiales: reacción y revolución se enfrentan. Vallejo a pecho abierto está al lado del pueblo.

Son tiempos de tragedia y de heroicidad. Las fuerzas reaccionarias cometen los más reprobables crímenes como el bombardeo a la población vasca de Guernica, donde durante toda la tarde del 26 de abril de 1937, lanzaron 550 libras de bombas y más de 3 mil proyectiles. Mueren 1, 500 civiles.

Ese es la obra criminal de los sectores fanatizados del capital mundial, que con el pretexto de “colaborar” con los conservadores partidarios de “la España eterna” hacen de la guerra civil un “ensayo” de la segunda guerra mundial. La elite nazi de Hitler y la fascista de Mussolini se ensañan contra un pueblo que mantiene hasta el final su dignidad y su heroísmo.

Con la República está la humanidad progresista. Vallejo, Neruda, Hemingway animan campañas de solidaridad internacional a favor de la República. Se concentran en España los escritores del mundo y llevan a cabo el Congreso de Escritores Antifascistas que se realiza en Barcelona, Madrid y Valencia. Vallejo en representación de los escritores peruanos pronuncia el 2 de julio de 1937, en Valencia, un célebre aunque poco conocido y menos difundido discurso *

Vallejo sigue el curso de la guerra; goza y sufre, según sea el resultado de cada batalla. Triunfo o derrota. La batalla de Teruel. La defensa de Andalucía, Galicia, Asturias, León, Navarra, Castilla. Los soldados fascista, toman Cataluña, Madrid y Barcelona.

Después de catorce años de no comunicarse en poesía, Vallejo vuelva a ella con pasión desbordada. La guerra civil es el hecho que más compromete al militante comunista Vallejo (más que la experiencia de la construcción de la “sociedad del porvenir” como él llamaba a la URSS de la década del 20) y el que más impacta al poeta que salió a peregrinar por el mundo desde su Santiago de Chuco.

La guerra civil española lo convierte en un poeta guerrero. Va a los campos de batalla hablando a los milicianos de la necesidad de luchar hasta el triunfo supremo de la vida. Así nacen sus poemas que forman parte de ese himno de proclamas que conocemos como “España, aparta de mí este cáliz”.

Vallejo convierte su poesía en testimonio y arma de lucha.

Algunos censuran la orientación extra estética que se le da al arte en general pero no tiene por qué sorprendernos. La poesía épica y aún la de género lírico han servido al cultivo de emociones y fortalecimiento de convicciones. En épocas de confrontación social, la mejor poesía es la que milita en las filas de la vida.

Poética militante la de Vallejo. Poética revolucionaria, que es obra de su raíz andina, de su animismo cristiano heredado y su concepción filosófica marxista asumida concientemente, donde la leyes supremas del inicio y el final, de la negación y de la unidad como armonía y lucha, están presentes; donde el nuevo humanismo adquiere carácter socialista; donde la consigna “¡sólo la muerte morirá!” es, además de una esperanza, un grito de combate.
Si en su proceso de formación como poeta, Vallejo no se ha preocupado de la forma ni se desveló por la norma gramatical o literaria, ya formado, es decir, poseedor de una concepción y un método, el poeta fortalece su capacidad de análisis e interpretación, lo que le dan sentido y contenido intensos a su creación.
Convertido en miliciano de los sueños, Vallejo hace de su poesía arma de lucha. Y así como en el Perú, cuando asumió el noble apostolado de maestro, elaboró una poesía didáctica para facilitar aprendizaje, ahora hace de su poesía una forma de llamamiento a todos los hombres honrados para que acudan a darle un soplo de aliento a esa España - pueblo que se desgarra por la vida de todos los hombres.
Las fuerzas que confrontan en España no admiten la neutralidad: con el fascismo falangista o con los republicanos; con los grupos de poder o con el pueblo; con los criminales o con las víctimas. Las fuerzas dominantes que representan al sistema apuntan contra el pueblo, los poetas revolucionarios y patriotas, a su vez, aun cuando unos tengan que caer no dejan de cantarle a la vida con su poesía.
Valiéndose de un pasaje bíblico señala que en los actos sublimes, y una revolución lo es, las buenas acciones hacen que la pequeñez del hombre se transforme en grande; viene entonces la redención:
“entrelazándose hablarán los mudos, los tullidos andarán, verán ya de regreso los ciegos y palpitando escucharán los sordos”.
Esas expresiones no sólo son una poética intensa desde el punto de vista del lenguaje sino además una parábola que ayuda a la humanidad revolucionaria, empeñada en construir un nuevo orden.
La poesía militante de Vallejo es “España, aparte de mí este Cáliz” es en realidad una Proclama a la vida. Es la palabra evangélica que se aparece en la línea de fuego. Arenga para el que lucha. Llama intensa de la resistencia. Palabra bálsamo del combate.
En Pedro Rojas el poeta canta al propagandista que remueve conciencias sin más material que su palabra y su dedo grande. Pedro Rojas no es sólo el activista de la causa, es también el hombre que tiene cuerpo y pensamiento, que tiene familia y tiene ideales, que es productor y soñador.
Vallejo distingue la España purísima, la España republicana de la España oscurantista, de la España conservadora y feudal. La España rebelde, la España de “La Pasionaria” y de los miles de hombre que pelean porque querían una sociedad fraterna y solidaria está en su poesía. Al final, esa España pierde la guerra y sus combatientes son asesinados en masa y los que viven se van por los caminos del mundo. La España conservadora es la que triunfa.

Si Pablo Neruda lleva a España en el corazón, Vallejo la lleva en la sangre y en su costado izquierdo. Con la genialidad y la sensibilidad de un poeta avizor, mira más allá de los muros de la noche, por eso, antes de que todo esté consumado hace un llamado a los niños del mundo para que vayan a España a buscarla, si fuera necesario.

Ese es el motivo que mueve a los artistas y por eso, los que se consagran desde su vida y con su arte a servir a la humanidad señalan que no existe el arte puro, como tampoco existe el “arte por el arte”.

Vallejo nutre su poética de sus emociones y de las acciones que se dan en el mundo. Como todo artista, fusiona su mundo interior con el mundo exterior.
Esa fusión se encarna en un Vallejo granítico de honestidad. El pueblo español, los trabajadores, las masas y los Partidos de raíces populares tienen en Vallejo a un poeta que en los duros momentos de la guerra estuvo con ellos hablando de la vida y la esperanza. Su vida, por eso, está llena de mundo.

CÁTEDRA VALLEJO

Espacio abierto para opinar y reflexionar sobre la vida y obra de quien es el más representativo de los escritores peruanos: César Vallejo Mendoza. En éste podrán opinar los lectores que quieran decirle algo al poeta miliante de la esperanza y los que deseen, con su crítica, contribuir a mejorar este espacio.

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Nació en Ccatacaos, distrito del departamento de Piura que en el periodo prehispánico fue capital de la cultura Tallán. Estudió Licenciatura y Maestría en Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de: Pedagogía Popular en la Escuela; Horacio, Maestro y Líder; Testimonio para Micaela (poesía), Canciones de la Lluvia (poesía), Víctor Pablo Salvador (poesía); Educación en Valores (varios autores); Julio C.Tello, maestro (varios autores); Detrás de la Crisis de la Educación (debate). Ejerce la docencia universitaria.